Refugios de la droga: De hornos incineradores a bananas

  • Hallan 640 kilos de una sustancia oculta entre arena que iba a enviarse a Dinamarca

La maestría de los narcos para camuflar la droga supone una continua prueba de fuego para los investigadores, obligados casi a desarrollar un sexto sentido para detectar los lugares de ocultación más recónditos. Desde hornos incineradores a bananas. O incluso entre granos de arena, el último refugio descubierto por la Policía Nacional. Los agentes se han incautado en una nave industrial de Alhaurín de la Torre de un total de 640 kilos de critical, una peligrosa sustancia con un alto contenido en tetrahidrocannabinol (THC), a base de marihuana picada y polen de hachís. Hay dos detenidos, de 35 y 43 años, respectivamente, por un presunto delito de tráfico de drogas.

La operación, según informaron ayer desde la Comisaría provincial, estalló una vez que la Policía detectó la llegada de un camión con un trailer de gran tonelaje que iba a ser cargado con varios contenedores de plástico. El destino era Dinamarca. Los agentes frustraron la carga y encontraron en el interior de dos depósitos, mezclados entre arena, un total de 1.200 paquetes recubiertos de precinto plástico. Cada uno de estos contenía otros más pequeños con la imagen de un cogollo de marihuana y la inscripción kritikal.

Los agentes llegaron a abrir miles de frutas para encontrar la droga en otra actuación

La investigación permitió conocer que los arrestados utilizaban, presuntamente, una nave industrial -que había sido alquilada y sin apenas actividad comercial- como punto de almacenamiento, preparación y ocultación de sustancias estupefacientes. Además de la droga, en el inmueble se intervinieron otros 16 depósitos vacíos y 200 sacos de arena.

En diciembre, agentes de la Policía Nacional y la Agencia Tributaria constataron que la paciencia, como dice un refrán persa, es un árbol de raíz amarga pero de frutos dulces. Los agentes tuvieron que abrir miles de piezas de fruta para localizar la droga que presumían enmascarada. Así, hallaron en uno de los cargamentos procedente de Costa Rica 33 gramos de cocaína prensada en cilindros recubiertos de cera de color amarillo y escondidos dentro de las piñas. Con ello, desarticularon una organización familiar dedicada, presuntamente, al narcotráfico y que utilizaba una infraestructura inmobiliaria y financiera para generar apariencia de legalidad y desviar los controles policiales y aduaneros. Caía así el mayor traficante de cocaína del norte de África.

Pero el ingenio de las bandas de narcos no conoce límites. La Guardia Civil y la Agencia Tributaria detectaron unos meses antes en Valencia y Málaga en torno a 17 kilos de cocaína camuflada en bananas y solapas de cajas de cartón que albergaban plátanos reales. Otra organización, ahora también descabezada, escondía la marihuana en embalajes que contenían losetas de mármol. Para no levantar sospechas, aumentaban con ladrillos el peso de las cajas destinadas a transportar la droga ante una posible inspección. En esa ocasión hubo 21 detenidos -cinco de ellos en Málaga- y se interceptaron 1.600 plantas. La organización estaba asentada en la Comunidad Valenciana, Cataluña y Andalucía, y la mayoría de sus integrantes eran jóvenes de entre 22 y 25 años que residían en zonas de lujo de la Ciudad Condal o en Marbella. Poseían, pese a no tener ningún oficio legal aparente, vehículos de alta gama.

Otro reciente operativo se saldó con la aprehensión de más de 2.000 kilos de hachís, camuflados tras alpacas de paja en un remolque de caballos. Los investigadores creen que los miembros de la red criminal traían el estupefaciente desde Portugal hasta Málaga para luego distribuirlo a compradores de distintas nacionalidades. La clave estaba en transportarlos en sus vehículos por carretera, principalmente a Francia.

Tampoco faltan los escenarios tétricos, con marihuana escondida en hornos incineradores preparados con doble fondo para trasladar la droga. Los traficantes, en este caso, disponían de toda la infraestructura necesaria para llevar a cabo la actividad delictiva y hasta habían creado entre Málaga y Granada, supuestamente, una red de intermediarios con capacidad suficiente para lograr importantes cantidades de marihuana. Después, ofrecían la sustancia a varias redes holandesas con capacidad para darle salida fuera del país.

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