Repsol suspende la búsqueda de gas en la Costa por el retraso del Gobierno

  • La declaración de impacto ambiental debía haber estado lista en septiembre

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Al final no habrá un pozo de gas frente a las costas de Mijas y Fuengirola. Al menos de momento. La empresa petrolera Repsol ha decidido suspender temporalmente el proyecto Siroco que inició en 2005 en el litoral malagueño debido al retraso que acumula el Ministerio de Medio Ambiente en la tramitación de la declaración de impacto ambiental para realizar el sondeo que determinará si existen o no bolsas de gas en los fondos marinos y si es viable su comercialización. La decisión se adoptó ayer con el envío a Marruecos de la plataforma petrolífera que había sido contratada en previsión de que los trabajos se harían entre enero y mayo de este año para no afectar ni al turismo ni al paso de los cetáceos que transitan por la zona.

Los enormes costes que cada día de retraso estaban acarreando para la compañía han sido el detonante para que Repsol haya optado por aprovechar la disponibilidad de la plataforma durante estos meses para hacer los sondeos que tenía previstos en Tánger donde también ha localizado la presencia de posibles bolsas de gas, según confirmó la propia compañía.

Lo que no concretó la petrolera es si seguirá adelante con el proyecto ni cuando podría hacerlo porque "eso no depende ya de nosotros". Al menos hasta junio la plataforma que debía perforar el pozo en la costa malagueña permanecerá en aguas marroquíes y lo que ocurra después dependerá de si el Ministerio de Medio Ambiente concede o no los permisos.

La cercanía de las elecciones municipales y el previsible rechazo que el visto bueno del Gobierno central generaría en los municipios costeros podrían haber influido en el retraso que acumula el informe preceptivo que el Ministerio de Medio Ambiente debía haber tenido listo en septiembre del año pasado y que aún no ha emitido, a pesar de que según pudo saber este periódico está terminado y a la espera de la firma definitiva de los responsables.

Es el último trámite previo al sondeo que permitirá a Repsol saber exactamente si los fondos marinos de esta zona de la costa contienen gas como se sospecha tras la campaña sísmica que realizó en 2005 y que apuntaba hacia esta posibilidad. La idea era que la plataforma para perforar el pozo permaneciera instalada frente a Mijas y Fuengirola durante aproximadamente un mes mientras se habían las pruebas, ya que una vez que terminaran sólo en el caso de que se hubiera encontrado gas se colocarían unas cabezas submarinas para regular la extracción de gas y que no serían visibles desde tierra.

Todos estos datos aparecen recogidos en el estudio de impacto ambiental elaborado por la multinacional y que le fue entregado el pasado 10 de junio al Ministerio de Medio Ambiente, que disponía de sólo tres meses de plazo para dar o no el visto bueno al proyecto.

La complejidad de la iniciativa hizo que el Gobierno requiriera a la compañía nueva documentación en noviembre y hasta ahora no ha dado ninguna respuesta.

El principal problema que deberá abordar ahora Repsol es que el permiso dado por el Ministerio de Industria finaliza el 20 de agosto, después de las dos prórrogas que ha concedido ya por el retraso que acumula la tramitación de la última fase.

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