Revolución malagueña en el Apple Store

  • La compañía MightyGate, creada hace apenas siete meses, ya ha desarrollado ocho aplicaciones que se han colocado en el Top 100 de ventas en EEUU, Japón o China · Ultiman un programa pionero en moda

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Es un mercado prácticamente nuevo pero con mucho presente y, sobre todo, futuro. La clave es ser imaginativo, tener la formación necesaria, ser profesional y acertar con los gustos de los potenciales clientes. Crear aplicaciones para los teléfonos inteligentes (smartphones) se ha puesto de moda y es un gran caldo de cultivo para miles de emprendedores en todo el mundo. Se estima que ya circulan por las redes medio millón de aplicaciones, aunque realmente están activas unas 350.000.

Tres ingenieros informáticos y un físico formados en la Universidad de Málaga y en ESIC constituyeron una empresa para hacer videojuegos y aplicaciones hace apenas siete meses y ya están triunfando, hasta el punto que varios de sus programas están en el Top 100 de descargas de la Apple Store (tienda de venta de Apple en el Iphone o el Ipad) en medio centenar de países, entre los que destacan EEUU, Reino Unido, Alemania, Japón, China o la propia España.

La empresa se llama MightyGate y está a caballo entre Sevilla, donde tiene una oficina, y Málaga donde trabajan la mayoría de los empleados. Se constituyó en julio de 2011 y ya cuentan con cinco desarrolladores, dos diseñadores gráficos y un diseñador de videojuegos. Ese despliegue humano le ha permitido crear ocho juegos en ese corto periodo de tiempo "y tenemos en cartera otros dos, que no existen en el mercado y que serán juegos de estrategia por turnos simultáneos", explica José Manuel López, fundador de la empresa.

Tienen, por ahora, tres líneas de negocio. La primera es el desarrollo de videojuegos para Apple y, próximamente, para Android. En este apartado, han lanzado un libro infantil -llamado Clara y Luna y el Secreto de las Mariposas- que está disponible en cuatro idiomas; un juego de entretenimiento infantil (iPatchwork); y dos juegos de preguntas y respuestas sobre la Guerra Mundial y la NBA que están arrasando en EEUU y China. "Ahora estamos preparando otro sobre Fórmula 1", subraya López.

La segunda área es la telemetría de simuladores para Fórmula 1. Es un programa que, conectado a algún simulador de Fórmula 1 convencional en el PC, permite ampliar el juego haciendo las veces de piloto e ingeniero, es decir, se ve en tiempo real la temperatura de los neumáticos, se analizan los datos de la carrera... "Es exactamente lo que hace un ingeniero en los boxes", explica el fundador de MightyGate, quien destaca que su sueño es que alguna escudería utilice este sistema para las prácticas de los pilotos en simuladores. Esta aplicación se llama iHUD for, cuesta 2,49 euros y está disponible para Iphone e Ipad.

Su tercera rama, hasta ahora, puede ser un auténtico bombazo. Se trata de un probador virtual de ropa. El objetivo final es que cualquier usuario se haga una fotografía a sí mismo, acceda a los catálogos de cadenas textiles reales, vea cómo le quedaría esa ropa puesta y, si le gusta, pueda comprarla directamente on line. Aún no está hecho ya que, según reconoce López, "es un trabajo muy intenso de I+D que lleva mucha matemática detrás", aunque sí acaban de lanzar al mercado un juego de prueba (Aannie's Dress Up HD: be a great fashion designer) que se ha colocado rápidamente en los primeros puestos de compra en España, EEUU, Reino Unido, Japón y Alemania. El resultado ha sido satisfactorio y desde hace una semana están poniéndose en contacto con cadenas textiles para dar el siguiente paso, con vestuario real.

La creación de esta empresa es el vivo ejemplo de que se puede superar la crisis, siempre que se tenga un buen producto y ganas de salir adelante. López relata que los cuatro socios se conocieron cuando trabajaban en la firma Optimi, situada en el Parque Tecnológico de Andalucía. Posteriormente, este informático se fue a trabajar a la oficina de Novasoft en Sevilla aunque mantuvo la relación con sus anteriores compañeros y, ni corto ni perezosos, decidieron dar el salto y constituir su propia compañía. "Nos surgió la oportunidad y nos liamos la manta a la cabeza", comenta López, quien, como el resto de sus socios, tuvo que invertir todos sus ahorros. La inversión ascendió a 300.000 euros y fue apoyada por un crédito participativo de la Junta de Andalucía.

"Era una aventura, pero no estamos nada arrepentidos", precisa López, quien, pese a la enorme competencia existente en el mundo de las aplicaciones, cree que "es un buen mercado porque también hay millones de compradores".

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