Rincones con sabor a chocolate con churros

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chocolate a la taza

La creencia popular y romántica de que el chocolate sustituye al sexo es algo que todavía no está científicamente demostrado pero no impide que muchos lo consideren un auténtico placer gastronómico. Uno de sus aliados preferidos tanto a primera hora de la mañana como por la tarde es el churro. Ya sea en su variedad madrileña, con formas de lazo, o en el tejeringo granadino, similar a la porra. Su demanda desciende en los meses veraniegos pero durante el invierno y en fechas como la Semana Santa o la Navidad son los productos estrella de las cafeterías. Málaga dispone de rincones con encanto donde pueden encontrarse estas semillas de cacao y también el churro. Si prefiere acompañarlo con chocolate caliente o espolvorear un poco de azúcar ya dependerá del gusto de cada visitante.

Originalidad

Hace menos de una semana la franquicia Valor inauguró la primera tienda-cafetería en la capital. La empresa centenaria cuenta en la calle Císter, 15 con un novedoso establecimiento y ofrece, entre otros productos, con una amplia carta de chocolates de uno y otro lado del planeta para consumir allí mismo, así como con una tienda para los que prefieren llevarse estas dulces tentaciones a casa.

Aquí, la receta del chocolate a la taza es un secreto valioso. Su exclusividad lo convierte en un verdadero misterio. Tan sólo unos privilegiados conocen la fórmula de este producto selecto. "Ser líderes y referentes en este producto es un honor. Ofrecemos el mejor chocolate del mundo. Somos el Messi del cacao", asegura Jordi Canós, responsable de la chocolatería Valor.

Además del tradicional y clásico chocolate a la taza, su gama se amplía con distintos cacaos vinculados con su procedencia geográfica. Es el caso del Azteca, que incluye pinceladas de pimienta mexicana, o el Canario que contiene plátano de Canarias con chocolate blanco. Los más osados pueden probar el chocolate más intenso de la carta. Es el Soconusco. Se trata del más puro con un 52% de cacao y sólo se rebaja con agua. Chocolate en su máxima expresión. Incluso granizados o chocolates fríos pueden ser degustados por los visitantes. La tienda también tiene un espacio destinado a los bombones artesanos. Clásicos, nuevas tendencias, de licor, trufas o sin azúcar. Tentaciones muy dulces para todos los gustos.

Si prefiere una porra, también podrá consumirla. Los churros aquí también son artesanos. Su masa natural se trabaja con mimo en la cocina y de su churrera diariamente salen los tejeringos. "Su masa está más abuñuelada, más dulce", indica Canós. De lunes a viernes, la cafetería dispone de una promoción en la que por 2,40 euros el cliente puede disfrutar de un desayuno con una taza de chocolate y una ración de sabrosos churros.

tradición

¿Quién no ha probado nunca un chocolate con churros en Casa Aranda? ¿Quién no ha entrado al céntrico Café Madrid y ha degustado sus churros madrileños? Es difícil saber quién no. Más de un siglo en sus paredes. Generaciones de malagueños han entrado y salido alguna vez del interior de estos dos emblemáticos santuarios de la churrería. Ambos coinciden en que el secreto está en la masa, tal y como decía el popular anuncio de pizza, pero también se ponen de acuerdo en que hay un toque mágico que lo proporciona el churrero. "Aunque no haya mucho misterio y se eche la masa en el aceite, hay que saber bien cuándo tienes que sacarlo", afirma Ramón, que durante más de 30 años ha estado en el Café Madrid preparando churros en su interior. Esta legendaria cafetería data del año 1890 y lleva más de 65 años ofreciendo sus churros madrileños a los clientes. Aquí, por 2,60 euros el visitante puede probar una ración (incluye cinco unidades) de churros con un chocolate a la taza. Un cacao procedente de Granada, con un toque artesano y tradicional. Café Madrid en sus inicios también ofrecía la variedad del churro tejeringo "pero el malagueño decidió que aquí iba a triunfar el madrileño", explica Ramón. El otro bar clásico es Casa Aranda. Una verdadera institución para los malagueños e incluso para los turistas que pernoctan en la capital. Se trata de una parada casi obligatoria para los amantes del chocolate con churros.

Más de 75 años de experiencia en sus churros. Desde 1932 mantiene abiertas sus puertas en Herrería del Rey. Una calle que se transforma en un hervidero a primera hora de la mañana. Entrar y salir en fechas puntas como Navidad o Semana Santa se convierte en casi un reto. Aquí, en el interior del establecimiento, se sirven miles de churros de manera diaria además de servir litros de chocolate caliente.

En Casa Aranda encontrará el mítico tejeringo acompañado de un chocolate, "siempre en su punto". Algunos aseguran que es el mejor que se puede probar. Largas conversaciones se han producido en el interior de este local. Su barra ya es un itinerario marcado. En definitiva, olores y sabores que forman parte de la historia contemporánea de Málaga.

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