marítima La argolla donde se fijaba el cable de acero se rompe y hace imposible el remolque

Salida con vuelta atrás

  • El 'Santísima Trinidad' queda atracado en el muelle de contenedores después de que su salida hacia Alicante se frustre por las malas condiciones que presenta la réplica

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¿Mala suerte o imprevisión? El Santísima Trinidad pasará a la historia del puerto como el barco (artefacto flotante) de los problemas. Ayer tuvo que quedar atracado en el muelle de contenedores tras un intento fallido de remolcarlo hasta Alicante. Tras un día ajetreado y con momentos de tensión, cuando la embarcación enfiló hacia un crucero después de romperse la argolla por la que era remolcada, la salida se frustró por las malas condiciones que presenta la réplica para hacerse a la mar.

Desde su llegada a Málaga el 25 de julio de 2006 en lo que parecía un proyecto marítimo muy prometedor; diversas circunstancias, y una gestión controvertida, han llevado a esta idealización del más famoso barco de la historia de la marina española a convertirse en un foco permanente de contrariedades portuarias.

A pesar de cambiar su atraque en varias ocasiones, y ante la nula respuesta ciudadana por esta atracción flotante, el Santísima Trinidad se puso a la venta. Tras un tiempo de incertidumbre ante el futuro de este artefacto, un nuevo propietario se hizo cargo del Trinidad.

Con la esperanza de comenzar una nueva aventura en Alicante, el remolcador Sertosa Dieciocho llegaba ayer a Málaga para llevarse al Trinidad. Ante un primer intento fallido que mantuvo a parte de los efectivos portuarios malagueños pendientes de esta salida (práctico, remolcadores y amarradores), y con el añadido de determinadas deudas económicas satisfechas a última hora, finalmente el Santísima Trinidad maniobraba para dejar el puerto. Superada la dársena del muelle dos, la oxidada argolla de proa del Trinidad, sobre la cual iba fijado el cable de acero del que tiraba el remolcador Sertosa Dieciocho se rompía, y el artefacto flotante debido a la inercia del remolque, se encaminaba sin gobierno al buque de crucero Costa Atlántica, atracado en el muelle norte de la estación marítima de levante. Ante esta dramática situación, el remolcador Vehinte que mantenía un cabo a popa del Santísima Trinidad, consiguió evitar la colisión. Una vez superado el peligro, el Trinidad era sacado a mar abierto. Después de un intento fallido por fijar un nuevo punto de remolque, la Capitanía Marítima malagueña ordenaba el regreso a puerto del artefacto flotante, el cual, auxiliado por los remolcadores Vehinte y Vehinticuatro quedó atracado en el muelle de contenedores.

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