Soliva, el nuevo gran barrio de Málaga, sigue sin venderse

  • Los datos reflejan que más de 50 meses después el sorteo de 2006, hay pendientes de enajenar 153 pisos, quedando sólo 113 de las 23.000 personas que optaron a la convocatoria

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Los efectos de la crisis económica y la determinación de los bancos de frenar la concesión de hipotecas han logrado que más de 50 meses después de que el Ayuntamiento de Málaga sortease la mayor promoción de viviendas sociales en la historia de la ciudad, Soliva, ésta siga sin estar vendida en su totalidad. Y ello a pesar de que a la polémica convocatoria, objeto de una especie de rifa poco antes del sorteo de Navidad de 2006, concurrieron alrededor de 23.000 solicitantes deseosos de que su número fuese uno de los elegidos.

Sin embargo, según los datos aportados por el Instituto Municipal de la Vivienda (IMV), a día de hoy siguen estando pendientes de enajenación un total de 153 pisos (algo más del 10% del total de unidades sorteadas), de los que 32 se ubican en García Grana.

La cifra llama más la atención si se tiene en cuenta que tras diversas cribas impulsadas por el organismo municipal sólo quedan 113 de los potenciales compradores de 2006 que aún muestran interés en optar a la compra de una de estas casas. Ello quiere decir que incluso si estas personas acaban obteniendo los parabienes de las entidades financieras para hacerse con una de estas viviendas y después de haber limpiado la lista completa de solicitantes, seguirá habiendo 40 VPO sin vender.

¿Qué hará en ese supuesto el Consistorio? El gerente del IMV, José María López Cerezo, explica que el mecanismo que se empleará será el de acudir directamente al Registro de Demandantes que tiene abierto el Ayuntamiento desde hace varios meses y que está integrado, hasta el momento por unas 2.000 personas.

López Cerezo justifica la dificultad con la que desde hace meses se encuentra el organismo para vender estos pisos en que se trata de las promociones de régimen municipal y autonómico, cuyos precios pueden oscilar entre los 120.000 y los 150.000 euros. "Eso supone que son familias que se ven en la obligación de asumir una hipoteca mensual de unos 450 euros, a lo que hay que añadir el pago de una entrada superior, al tratarse de pisos que ya están construidos", expone. A pesar de la evidente complejidad, el gerente se muestra convencido de que en los próximos meses será posible cerrar la venta de todos estos pisos.

La travesía que viene recorriendo la promoción de Soliva desde finales de 2006 está repleta de problemas. Apenas un año después del sorteo, casi un tercio de los 1.301 seleccionados fueron excluidos porque no cumplían todos los requisitos exigidos, en especial el relativo a los ingresos. Y desde ese momento, se inició un proceso de limpia.

Ya en octubre de 2010, tras atender a unas 3.000 personas y puesto que quedaban por vender unas 300 pisos, el IMV optó por emitir una comunicación en la que se abría la mano para hacerse con uno de estos inmuebles a los 20.000 solicitantes restantes. La iniciativa, sin embargo, no h sido del todo exitosa, ya que en total sólo hubo 514 ciudadanos que plantearon su interés, de los que aún quedan 113 para 153 pisos.

A falta de dar salida a las viviendas sociales que restan en Soliva, este barrio, que una vez completamente habitado podrá albergar a unas 4.000 personas, sigue sumando vecinos. Hasta el momento, se han entregado un total de 1.278 pisos, de los que 316 son en arrendamiento y las 962 restantes, en venta. Y quedan por entregar, al margen de las no vendidas, otras 168 en alquiler y 187 en venta.

Pero la sensación cuando se camina por este nuevo barrio de la ciudad es de vacío, de escasa vida en sus calles. Una percepción alimentada, no sólo porque queden bloques por ocupar, sino, especialmente, por la ausencia de comercios y establecimientos. Éste es, a día de hoy, el otro fracaso de Soliva, en cuyos bloques se construyeron 156 espacios destinados a comercios y de los que aún quedan por vender 112.

El dato, que no llega al 30%, pone de relieve la escasa capacidad de los empresarios por afrontar la adquisición de un local en esta barriada. Y ello a pesar de las esperanzas que los responsables del IMV pusieron en su enajenación, con la que pretendían obtener algo más de 20 millones de euros. Las previsiones se han topado con la cruda realidad, ya que en la primera de las subastas no se vendió un solo local.

Tras analizar las opciones, y después de varios intentos no excesivamente fructuosos, el Ayuntamiento parece apuntar definitivamente por un cambio de modelo. "La idea en la que estamos trabajando en este momento pasa por permitir el alquiler con opción a compra de todos o parte de los locales que aún hay", dice López Cerezo, quien confía en que con ello los posibles interesados den un paso adelante.

La esperanza del gerente del IMV se sustenta en que mediante esta fórmula la carga económica que habrá de soportar el comprador es muy inferior, más aún si se tiene en cuenta que para la compra de un establecimiento de este tipo el banco suele financiar sólo el 50% de la tasación que realiza, que no suele coincidir con los precios fijados por el Consistorio. "A eso hay que sumar -explicó- todo lo relativo a la adecuación del inmueble y al montaje del negocio".

Pero en la iniciativa quedan aún detalles por definir. Ejemplo de ello es que todavía no tiene claro el IMV qué porcentaje del arrendamiento mensual acabará computando como parte del precio final de adquisición o si la opción de compra podrá ejercerse pasados cinco o diez años de alquiler. En cualquier caso, insiste López Cerezo, "el objetivo no es tanto económico como el dotar a este barrio de unos establecimientos que son necesarios, a lo que se añade la creación de empleo".

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