Strachan, la 'terraza' del centro

  • Hasta 11 bares se concentran en una misma calle Los propietarios, pese a ello, ven en la competencia un incentivo para la mejora continua de sus servicios

Comer en el centro histórico de Málaga está de moda tanto o más que abrir negocios en esta zona. Y es que todo aquel que se acerque al corazón de la ciudad debe hacerse a la idea de que terminará sucumbiendo a la luz de las terrazas, a las tabernas más castizas o a las cartas más innovadoras de los restaurantes más minimalistas del momento.

Pero si hubiese que elegir una vía insigne por el boom hostelero, esta sería sin duda la calle Strachan. Tan sólo dos establecimientos presidían hace 10 años este pasaje situado entre la calle Larios y la Catedral que, en estos momentos, concentra hasta 11 establecimientos.

"La evolución de la calle Strachan es el vivo reflejo de la evolución del centro, antes había la mitad de la mitad de los restaurantes que hay ahora", explica Javier Frutos, gerente de la asociación de restauradores de Málaga (Amares).

En los últimos dos años se han establecido en el centro más de 240 nuevos negocios, y lejos de presenciar una riña de bares, Frutos explica que "hay mucha más competencia, pero conforme aumenta el número de establecimientos también la calidad se vuelve mejor". En este sentido, Javier Soto, gerente del restaurante El Rescoldo, que también considera este crecimiento positivo, determina que "todos los bares de la calle van a una para hacer que todos los turistas se lleven un buen sabor de boca de cualquier sitio del centro"

No obstante, no siempre llueve a gusto de todos, y lo que para unos es positivo para otros se torna "competencia insana", como apunta el dueño del restaurante Gorki, Gonzalo Ramírez, haciendo alusión a la sobreoferta de restaurantes que experimenta el centro.

Que haya 11 bares en una misma calle tampoco pasó desapercibido para el Ayuntamiento, que en más de una ocasión ha tenido que actuar en la zona por la presencia de terrazs que ocupaban más zona de la permitida. De hecho, la calle en algunas ocasiones se convertía en toda una carrera de obstáculos para los viandantes y turistas.

Negocios especializados en bocadillos con precios asequibles como Aliatar, versus la más alta cocina minimalista del restaurante Mucha. Las disparidades son tantas como establecimientos se pueden encontrar, ya que, según apunta el gerente de Amares, "ahora hay mucha más diversidad, lo que ha provocado también que muchos más tipos de demandas se vean atendidas al contar con establecimientos tan distintos que sirven de complemento a los demás integrantes del sector de la restauración".

Por otro lado, e independientemente de que la sobreoferta sea beneficiosa o perjudicial, a la hora de la verdad, cada restaurante saca a la calle su propia artillería para atraer a los clientes. Unos deciden diferenciarse del resto con un alto grado de especialización y su consecuente alto coste, "nos hemos especializado en cocina minimalista, por lo que somos más caros que el resto", apunta Adriana, camarera del restaurante Mucha.

También están los que abogan por prescindir de relaciones públicas, porque "los turistas se aburren de que muchos relaciones públicas les intenten persuadir para entrar en el bar" matiza Ignacio Paniagua, encargado de Lo Güeno. Y también los hay que establecen el precio de sus cartas en función de los precios vecinos como Ariel Micucci, propietario de El Rincón Ché, el cual asegura que determinó el precio de sus menús "mirando el precio de los otros bares".

Distintas estrategias, variedad productos y diferentes precios que, además de compartir calle, comparten en su mayoría un sentimiento de satisfacción al ver las terrazas de la calle abarrotadas. "Yo creo que cuantos más negocios haya en la calle mejor, con sólo tres bares no tendría el encanto que tiene ahora. La competencia es el incentivo para una mejora continua", explica Vicente Martínez, propietario del restaurante Strachan.

Y aunque esta complacencia entre propietarios es palpable durante su actividad diaria, no son pocos los que piensan como Frutos, el cual subraya que "abrir un local en el centro no te asegura ganar dinero de la noche a la mañana, de hecho, la mayoría que apuesta por esta zona lo hace creyendo que el nicho de mercado les puede permitir rentabilizar lo que han invertido, pero esto no es la panacea".

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