El Supremo ve "perversos" los macroprocesos

  • Roca alegó en su recurso que la trascendencia mediática le perjudicó y criticó las filtraciones de los sumarios

El juicio del caso Malaya ha sido el más grande celebrado jamás en España por corrupción, con 84 acusados entre políticos, empresarios o abogados, entre otros, acompañados de sus respectivos abogados. Las imágenes de una sala repleta de personas enjuiciadas es de sobra conocida y ha dado la vuelta al mundo. Pero, ¿son realmente efectivos estos macrojuicios? El Tribunal Supremo no solo entiende que no, sino que además los califica de "perversos".

"A la larga los procedimientos globales o macroprocesos generan mas efectos perversos o contrarios a lo que se pretende evitar, que básicamente es la no ruptura de la continencia de la causa, en muchos casos mas aparente que real, cuando otros principios y derechos (la propia inmediación o la evitación de las dilaciones indebidas) deben ser considerados y salvados en igual medida. En general el principio de mantener la unidad de la instrucción debe igualmente tener su propio límite cuando materialmente se desborda originando ya desde su inicio complejidades que se pueden evitar y dimensiones subjetivas y objetivas del futuro enjuiciamiento no sostenibles, con evidente descompensación de las fases procesales que al final lo es en detrimento del propio juicio oral", explica el Supremo.

En este sentido, el alto tribunal critica los "excesos" que pueden llevar la instrucción y un enjuiciamiento global y considera que "las pretendidas ventajas de dicha acumulación son de relevancia muy inferior a la de los perjuicios que conlleva". En este sentido, lamenta que la complejidad del proceso redunda en dilaciones de la tramitación "que no se acarrearían en el caso de plurales procedimientos e intervención de pluralidad de órganos jurisdiccionales".

También aseguran desde el Supremo que la "disparatada" prolongación de las sesiones del juicio oral se puede traducir "en un debilitamiento de los deseables beneficios de la inmediación", e incluso muestra cierta compasión con los acusados por el tiempo que han perdido al asistir a causas que no tenían que ver directamente con la suya.

Por otra parte, en el recurso presentado por Juan Antonio Roca se señala que el cerebro de Malaya se queja de "la trascendencia mediática del procedimiento desde sus inicios, la obtención de información que tiene su origen en filtraciones sumariales, la condena mediático-social previa y ya irreversible, además de otras consideraciones". El Supremo dice que, en parte, no le falta razón, pero que eso no justifica una disminución de la pena y defiende la libertad de expresión y el artículo 20 de la Constitución Española.

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