Tapan los hornos nazaríes de Dos Aceras pese a su conservación

  • Ni la Delegación Provincial de Cultura ni el Ayuntamiento han apostado por dejar a la luz los restos arqueológicos hallados en una parcela municipal

Al final no pudo ser y ni la Delegación Provincial de Cultura no ha dado marcha atrás en su decisión de dejar bajo tierra los restos de unos hornos musulmanes de la época nazarí hallados en una parcela municipal de la calle Dos Aceras de la capital malagueña donde el Ayuntamiento de Málaga tiene previsto construir un centro ciudadano. Las máquinas ya han comenzado a trabajar para levantar el futuro edificio sobre el conjunto arqueológico que, según el informe que había realizado Nerea Arqueología, tenía un importante valor y parte del que fuera un barrio alfarero permanece ya bajo tierra.

El concejal de Urbanismo del Consistorio de Málaga, Diego Maldonado, confirmó ayer a este periódico que la Comisión de Patrimonio ha dado el visto bueno a la modificación del proyecto que la empresa adjudicataria de la obra, la empresa Corsán-Corviám, tuvo que realizar a raíz del hallazgo de los hornos nazaríes y que ha consistido en dejar una zanja de seguridad de cinco metros para garantizar su protección y en reducir en de 13 a nueve los aparcamientos subterráneos proyectados. Aunque en un principio incluso se barajó la posibilidad de eliminar del proyecto el parking para no dañar los restos. Pero el delegado provincial de Cultura, Manuel García, llegó a asegurar que el complejo alfarero de época musulmana encontrado en esta céntrica calle de la ciudad "estaba muy deteriorado" y que sólo una parte del núcleo central de los hornos merecía ser conservado. La postura mantenida por ambas administraciones de no querer dejar al descubierto los restos nazaríes siempre ha estado en contraposición con el informe realizado por los arqueólogos durante la excavación que resaltaba que los cuatros hornos localizados estaban "en buen estado de conservación" pese a haber sido construidos con adobe.

De hecho, el más grande conserva toda la parte de barras, la cámara de cocción y la cámara de fuego completa, además de otras estructuras asociadas a este complejo alfarero que tuvo una continua actividad constatada entre finales del siglo XIV y principios del siglo XIX. Algunos técnicos municipales propusieron que dado el buen estado de conservación de los hornos musulmanes debería estudiarse la posibilidad de trasladar parte a la planta baja del nuevo edificio para exponerlos al público. Pero la propuesta fue desechada sin que hayan trascendido los motivos y todo el conjunto arqueológico ha quedado ya bajo una capa de un material llamado geotextil y grava en el que será el futuro sótano del centro ciudadano hasta que en un futuro vuelvan a ser descubiertos.

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