Tensión en el banquillo de Malaya e incidentes fuera de guión

  • Un acusado, reprendido cuando se dirigía al mando policial que investigó el blanqueo de capitales · Una procesada instada a explicar sus gestos ante el tribunal

Los incidentes protagonizaron la sesión judicial del caso Malaya celebrada ayer. Dos procesados habitualmente circunspectos y de modales exquisitos perdieron los nervios. Primero Montserrat Corulla fue invitada a intervenir fuera de guión en la sesión judicial y después Gonzalo Astorqui tuvo que ser aplacado cuando enfilaba airado hacia el mando de la Policía que dirigió gran parte de la operación contra la corrupción en Marbella.

El altercado de Gonzalo Astorqui ocurrió a las 12:00, justo cuando el tribunal acababa de acordar un descanso. En ese momento el procesado se dirigió al jefe del grupo III del grupo de la unidad de blanqueo de capitales de la Comisaría General que durante los últimos cinco días ha sido interrogado por acusaciones y defensas. Lo que el acusado le increpó al agente no fue oído con claridad, aunque la gesticulación fue tan elocuente como para que primero Juan Antonio Roca le pidiera que se tranquilizara y después Rafael Linares, el único magistrado del tribunal que quedaba en ese momento en la sala, le instara a abandonar su actitud.

Tampoco transcendió qué motivó la reacción del procesado, si bien durante las dos horas previas la defensa de Astorqui interrogó con minuciosidad al inspector jefe. Su empeño residía en subrayar que su cliente únicamente se ocupaba de dirigir Masdevallía, una promotora inmobiliaria de Juan Antonio Roca que promovía dos urbanizaciones de lujo en Murcia. El Policía también se mantuvo en sus trece pero para afirmar que este acusado, en realidad, ejercía de director financiero de Juan Antonio Roca y que se estaba encargando de crear una nueva estructura societaria para organizar sus intereses una vez que se jubilara el abogado Manuel Sánchez Zubizarreta.

Pronto los ánimos volvieron a su cauce. Astorqui, su abogado, José Manuel Vázquez, y el agente abandonaron la sala compartiendo una charla de apariencias afables que mantuvieron durante los 30 minutos posteriores mientras tomaban café.

El primer incidente tuvo lugar poco después de comenzar la sesión. En ese caso el letrado trataba de que el policía confirmara que Gonzalo Astorqui no fue detenido hasta que Montserrat Corulla, tras permanecer cinco meses en prisión preventiva, citó su nombre en una segunda declaración en la que modificó su relato de los hechos. La acusada, que dirigía el negocio hotelero de Juan Antonio Roca a través de sociedades administradas por el gabinete jurídico Sánchez Zubizarreta- Soriano Zurita, fue instada por el tribunal para que acudiera al puesto desde el que prestan declaración acusados y testigos para que explicara la razón de las negativas y gestos que realizaba desde el banquillo. Entonces dijo que ella no había modificado su declaración, sino que únicamente la amplió y que no citó a Astorqui más que para explicarle al juez de instrucción a qué se dedicaba en Masdevallía.

Corulla criticó al letrado que hiciera "valoraciones" de sus primeras declaraciones. Defendió también que no cambió de versión, sino que amplió lo que había contado para "colaborar con la Justicia". Remató su sorpresiva intervención afirmando que Gonzalo Astorqui es un "economista maravilloso" que hacía "un trabajo maravilloso".

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