Testigos apuntan que la conductora del Cerrado circulaba a gran velocidad

  • Indican ante el juez que investiga el doble atropello mortal que ningún vehículo entorpecía el paso

Dos testigos del accidente que costó la vida el 28 de noviembre a un hombre de 45 años y a su hijo de siete y heridas a un hermano, ratificaron ayer ante el juez que investiga el atropello que, desde su punto de vista, la conductora circulaba a una velocidad excesiva para las características de esa calle y que no vieron ningún vehículo mal estacionado que le obligara a realizar ninguna maniobra extraña para esquivarlo.

Ambos testigos, que figuran entre las primeras personas que acudieron a socorrer a las víctimas, declararon en el mismo sentido durante su comparecencia ante la Policía Local.

La conductora declaró con anterioridad ante el juez que el accidente se desencadenó porque había un automóvil azul estacionado a la izquierda de la calle Rodeo, circunstancia que motivó que girara a la derecha para esquivarlo y, seguidamente, otra vez a la izquierda, momento en el que golpeó la acera, se reventó una rueda y arrolló al padre y a los dos niños cuando caminaban por la acera para acudir a clases de natación en el colegio Cerrado de Calderón. Posteriormente impactó contra un árbol y, finalmente, contra un automóvil, marca BMW, que llegó a arrastrar varios metros.

La investigación para esclarecer el doble atropello mortal se centra fundamentalmente en la velocidad a la que circulaba la mujer y en la existencia de alguna circunstancia que perturbara su atención al volante. En este sentido el juez ha pedido a una operadora de telefonía que certifique las llamadas y SMS que registraron a la hora del accidente los dos teléfonos móviles de la conductora.

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