La venta de Tivoli peligra por la asfixia financiera de Gómez

  • Las dificultades para levantar las hipotecas y ejecutar opciones de compra han impedido transferir los activos vendidos a Tremón en la fecha prevista

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La venta de Tivoli, sellada en abril del año pasado, está en el aire. Las dificultades financieras del joyero y promotor cordobés Rafael Gómez, han impedido que se formalice el contrato de venta, que venció el pasado 11 de diciembre.

Rafael Gómez Sandokán compró Tivoli en diciembre de 2004. Se dijo que había desembolsado 30 millones de euros por el mítico y envejecido parque de atracciones de la Costa del Sol. Rafael Gómez acudió el 17 de marzo a Benalmádena y explicó que tenía un proyecto faraónico con una fabulosa inversión de 260 millones para convertir el viejo parque en un centro de ocio de primer nivel. Se hicieron algunas reformas que, ni por asomo, alcanzaron la suma que anunció Sandokán aquel 17 de marzo y en abril de 2007, apenas dos años después, vendió Tivoli al grupo madrileño Tremón.

Se trataba de una operación en la que el parque de ocio era un activo más dentro de un paquete de siete millones de metros de suelo en Málaga, Córdoba y Huelva. Tremón reconoció que iba a desembolsar 374 millones de euros por estos bienes.

Pero la letra pequeña del contrato contemplaba que Rafael Gómez debía transferir a Tremón los activos libres de cargas y con los derechos de compra que poseía sobre algunas fincas ejecutados antes del 11 de diciembre de 2007, fecha de vencimiento del acuerdo contractual.

Los problemas sobrevenidos tras la implicación del empresario cordobés en la operación Malaya contra la corrupción política y urbanística en Marbella, junto a la crisis inmobiliaria que ha llevado a los bancos a cortar el grifo de la financiación a las promotoras apuntan como los principales obstáculos que han impedido a Rafael Gómez entregar libres de cargas los activos vendidos a Tremón. Por tanto, la operación de venta está formalmente rota. De hecho, Tremón detuvo su salida a Bolsa sólo tres días después de que expirara el contrato.

A partir de este momento todo son incógnitas. En los primeros días del año, desde el grupo Arenal 2000, la promotora de Rafael Gómez, se lanzó un comunicado de prensa en el que se indicaba que la venta de los activos se había realizado "casi en su totalidad". Además, agregaba que estaba previsto "formalizar en los próximos días las escrituras pendientes de firma para finalizar la operación".

Este periódico ha intentado sin éxito consultar con el grupo madrileño Tremón, que pilota Hilario Rodríguez, si, efectivamente, se da por abortada la operación inmobiliaria o si, en cambio, contemplan la posibilidad de un aplazamiento del contrato o, al menos, su ejecución parcial.

El pasado 3 de enero el diario económico Cinco días publicó también que Tremón había reconocido que otro acuerdo de compra de activos se había quedado en el aire al no haber satisfecho los 20 millones de euros que le debía a Cajasur por la compra de dos inmobiliarias. La entidad financiera cordobesa, a la que la promotora madrileña adeuda 148 millones de euros, sopesa reclamar compensaciones por la vía judicial por este incumplimiento de contrato.

El secretario de Turismo y Hostelería del sindicato CCOO, Gonzalo Fuentes, ha expresado su inquietud por la dilación que está sufriendo la venta de Tivoli. Los directivos de Rafael Gómez comunicaron al personal, en un primer momento, que la entrega de Tivoli a Tremón se produciría en el mes de agosto. Después se informó de que sería hacia el mes de octubre, pero de nuevo se pospuso la transferencia del parque hasta enero. "Ahora, lo último que nos han dicho es que será en febrero", ha señalado Fuentes.

Tivoli cuenta con 200 empleados entre fijos, fijos discontinuos y eventuales.

Desde el sindicato se reclama que se ejecute una renovación integral de las instalaciones, con especial incidencia en las atracciones "que son las mismas que hace 30 años".

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