La UMA crea un registro con la 'ficha policial' de las mutaciones

  • Málaga logra una copia del banco de datos de la University College London, con cinco millones de secuencias proteicas y esencial para investigar las enfermedades raras

Conocer qué proteínas hay en una célula equivale a saber cómo funciona y cómo se regulan sus genes. Es también la base para investigar qué ha sucedido cuando se produce una mutación genética. Por tanto, poseer una de las mayores bases de datos del mundo sobre secuencias y estructuras proteicas de los organismos vivos, cuyos genomas se han secuenciado, es una herramienta que vale su peso en oro. Un ejemplo: el Class Arquitecture Topology Homology (CATH-Gene 3D) recibe un millón de consultas mensuales de la comunidad científica. Este gran banco de datos proteicos está en la University College London. A partir de ahora tendrá una réplica en la Universidad de Málaga.

La responsable del grupo de investigación que gestiona el CATH, Christine Orengo, la Universidad de Málaga y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (Ciberer) del Instituto de Salud Carlos III han alcanzado un acuerdo para que la UMA albergue un mirror o duplicado de este banco de datos.

La información que contiene este banco de secuencias y estructuras proteicas es básica para analizar los errores genéticos o mutaciones que se producen en los seres vivos y, de forma mucho más evidente, en el caso de las enfermedades raras, más complejas de investigar porque hay pocas muestras biológicas para la experimentación. Estas afecciones tienen un nivel de incidencia en la población humana demasiado bajo para que resulte de interés para la gran industria farmacéutica, pero, todas ellas sumadas, engloban a una gran población. Además, se trata de enfermedades en general muy devastadoras.

En estas circunstancias, la bioinformática y, concretamente, poder hacer predicciones apoyadas en esta base de datos, permite acortar los tiempos y reducir los costes.

La réplica malagueña del CATH, además de mejorar el servicio que ya se presta a los investigadores desde Londres al facilitar el acceso sin retraso ni interrupciones a la información, es el cimiento de una colaboración más ambiciosa entre la universidad británica y el grupo de investigadores de enfermedades raras que lidera en Málaga Francisca Sánchez.

El acuerdo entre ambas instituciones universitarias es posible por el interés que despiertan en el entorno europeo el trabajo del grupo malagueño de enfermedades raras, pero también por el investigador Juan Antonio García, ex alumno de Francisca Sánchez en la UMA que trabajó junto a Christine Orengo en la University College London y en junio se incorporó a la Universidad de Málaga al amparo del programa Ramón y Cajal, previsto para favorecer el regreso de científicos expatriados.

El banco de datos será cogestionado por Francisca Sánchez y Juan Antonio García, que además de pertenecer al Ciberer son miembros del departamento de Biología Molecular y Bioquímica de la Universidad de Málaga.

El Instituto de Salud Carlos III, que es el brazo público a través del que se organiza la investigación médica en España, creó la unidad de enfermedades raras de Málaga hace apenas un año. En ese momento era el tercer centro de estas características que se instalaba en Andalucía.

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