Últimos preparativos en Armilla

  • Los organizadores de la beatificación esperan la presencia de 300.000 personas

El comité organizador de la beatificación de fray Leopoldo, en el que han participado más de 3.000 personas, ultima estos días en la base aérea de Armilla los preparativos del acto, al que se espera la asistencia de 300.000 fieles en una explanada de un millón de metros cuadrados. En torno a un gran escenario en dos alturas, los operarios se afanan en colocar las 125.000 sillas que acogerán a los devotos más próximos al altar, a lo que se sumarán las zonas habilitadas para quienes sigan la celebración de pie desde seis grandes pantallas de televisión.

Así lo explicó a Efe el comisario de la beatificación, Mateo Torres, quien destacó la buena marcha de los trabajos, planificados desde hace meses y que costarán en torno a 3 millones de euros.

Junto a un gran altar, en el que predominará el color blanco, se colocará un coro compuesto por tres agrupaciones, desde donde cantará Rosa López el Ave María, se sentarán 700 ministros de la comunión y otros religiosos y se desplegará una pancarta de grandes dimensiones con el rostro de Fray Leopoldo. Además la zona contará con tres hospitales, dos de campaña y uno completo que dispondrá incluso de quirófano, más de una decena de tráiler, que abastecerán de refrigerio a los presentes, seis carpas en las que se venderán recuerdos conmemorativos de la beatificación y 1.100 baños.

Torres destacó asimismo el interés mediático que ha despertado este acto, para el que se han acreditado más de 150 profesionales de más de medio centenar de medios de comunicación. Durante la ceremonia, que estará presidida por Angelo Amato, arzobispo titular de Sila y precepto de la congregación de la causa de los Santos, se llevará en procesión una reliquia del fraile capuchino, el metatarso del pie derecho, uno de los huesos que le extrajeron en la exhumación. Nacido en Alpandeire en 1866, Francisco Tomás Márquez tomó el hábito capuchino en el Convento de Sevilla en 1899 cambiando su nombre por el de Leopoldo y en 1914 llegó a Granada, donde se quedaría definitivamente y se hizo muy popular por su oficio de fraile limosnero.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios