Vecinos exigen la rehabilitación del entorno de la calle Beatas

  • Medio centenar de residentes y comerciantes crean una plataforma y reclaman al Consistorio que actúe

El estado de abandono al que han llegado calle Beatas y su entorno, y en especial Tomás de Cózar, ha acabado por colmar la paciencia de los vecinos y comerciantes de esta zona del casco antiguo. Hasta el punto de que medio centenar de residentes y empresarios han optado por crear una plataforma con la que reivindicar ante el Ayuntamiento de la ciudad la rehabilitación y recuperación de estas vías.

La presidenta de la Asociación de Vecinos del Centro, María Dolores Acosta, justifica esta iniciativa cívica en el lamentable estado en el que se encuentra esta parte del centro, que dista apenas unos cientos de metros del Museo Picasso. "Presenta una situación denigrante, con una gran suciedad acumulada en los solares que hay abandonados y una gran inseguridad, porque se trata de calles muy estrechas y en las que la Policía apenas entra", destaca.

"Hay preocupación entre los vecinos", subraya la representante vecinal, que recuerda que en los últimos años bastantes ciudadanos han llegado a esta zona para ocupar una de las promociones de viviendas de protección oficial (VPO) ejecutadas por el Ayuntamiento o para desarrollar actuaciones de rehabilitación. "La gente pensaba que con la apertura de algunos negocios y con el Museo Picasso estas calles iban a tirar para adelante, pero la realidad es que son un punto negro en el centro de Málaga". "Los residentes no le ven salida. La situación es insostenible", apostilla Acosta.

Las quejas de los vecinos y comerciantes se dirigen al Ayuntamiento, que desde hace años se mantiene a la espera de que sean los promotores privados los que definitivamente impulsen la recuperación de estas vías. Pero la reacción de los privados es, de momento, escasa. "Todos estos problemas se los vamos a hacer llegar al equipo de gobierno, con el que ya hemos mantenido varios encuentros", precisó Acosta.

Uno de los pocos negocios que ha afrontado el reto de asentarse en este punto, en Tomás de Cózar, son los baños árabes Hamman. Aunque cinco años después de su apertura no parece que las cosas sean sencillas. Jorge Bueno, uno de los empleados , subraya "la cara de espanto" con la que llegan algunos clientes tras atravesar la calle.

"La zona huele muy mal y está llena de gatos… Al principio yo estaba acostumbrado, pero cada vez que me viene un cliente se le ve en su cara, me dice que si es Málaga o Sarajevo, que si se han olvidado de esta parte de la ciudad", relata. El efecto disuasivo que produce pasear por algunas de estas calles hace que Jorge tenga que proponer itinerarios alternativos a los clientes, especialmente a los extranjeros, para llegar o salir de los baños.

Junto a este establecimiento, la empresa sevillana Aire prevé la inversión de diez millones de euros en la construcción de otros baños árabes en Tomás de Cózar, intervención que podría incluir apartamentos. La firma asegura estar en disposición, cuanto antes, de comenzar los trabajos.

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