Viaje por las arterias al corazón

  • La Unidad de Hemodinámica coloca válvulas aórticas sin abrir al paciente

Julio Verne tenía una imaginación muy futurista, pero jamás se le ocurrió que un día se podría viajar por las arterias. Eso es lo que hacen los profesionales de Hemodinámica: recorrer el camino que va desde la muñeca o la ingle hasta el corazón a través de las arterias.

Para ello, estos sanitarios abren una pequeña incisión de unos seis milímetros a esa altura de la extremidad inferior o superior y con un catéter van ascendiendo hacia el corazón. Unas veces el objetivo es hacer el diagnóstico y otras, poner el remedio. Este viaje, por ejemplo, se hace para colocar un dispositivo (sten) que ensanche las arterias allí donde hay un estrechamiento.

En la Unidad de Hemodinámica del Clínico trabajan 16 personas que al año atienden a unos 1.600 pacientes con infartos, anginas de pecho y problemas en sus válvulas cardíacas. Para el equipo, el 2007 ha sido un año de desafíos: los facultativos se han formado en Holanda para poder colocar válvulas en la aorta sin tener que abrir 20 centímetros al enfermo por el esternón sino solamente seis milímetros por la ingle.

El reto no es caprichoso. Debido al envejecimiento de la población, cada vez hay más pacientes con estrechamiento de las válvulas aórticas. Éstas son especie de compuertas que se encargan de que no sobre ni falte sangre en el resto del cuerpo. Cuando empiezan a fallar, la expectativa de vida del paciente se acorta. Muchos pueden entrar en quirófano y soportar la operación tradicional para un recambio valvular. Pero aquellos enfermos que por su edad o por sus múltiples patologías no resistirían una intervención tan compleja -hay que serrar el esternón, detener el corazón, utilizar anestesia total y circulación extracorpórea- no tenían alternativa. Vivían mientras su cuerpo aguantara.

Desde abril, eso ha cambiado. Desde entonces, la Unidad de Hemodinámica del Clínico recambia las válvulas sin cirugía. Los profesionales las transportan desde la incisión de la ingle por la arteria femoral hasta el corazón y allí las abren como si fuera un paraguas. Para este recorrido -que se sigue con un líquido de contraste y rayos X- sólo utilizan sedación y anestesia local.

El jefe de la unidad, José María Hernández, deja muy claro que "esta técnica no es para todos los enfermos sino sólo para aquellos de alto riesgo" que no soportarían la operación tradicional. Quizás en unos años, su uso pueda ser más generalizado.

La válvula que se coloca a los pacientes está hecha con la piel que envuelve el corazón de un cerdo y cuesta 18.000 euros. Los costes de esta nueva técnica y los de la cirugía tradicional al final se equiparan, debido a que ésta tiene más días de encame. El nuevo sistema acorta el postoperatorio y permite que el enfermo se vaya a su casa en tres o cuatro días.

El Clínico ya ha hecho tres cambios de válvulas desde abril, dos a pacientes octogenarios y una a otro con patología compleja. Otra decena de enfermos está ya en lista de espera. El hospital malagueño es, junto al Reina Sofía de Córdoba, el único centro andaluz que utiliza la técnica y uno de los cinco que la emplean en toda España.

Manuel Jiménez, otro de los facultativos de la unidad, destaca que este avance es fruto de los deseos de innovar del grupo: "Un equipo que quiere aprender, mejora la atención de todos sus pacientes porque no se conforma con lo que se hace todo los días. Innovar te obliga a estudiar y avanzas porque realizas controles de calidad de lo que haces".

En el mismo desafío se han embarcado -además de médicos especializados en Hemodinámica- cirujanos cardiacos, anestesistas, radiólogos, cardiólogos y enfermeros con experiencia en esta especialidad. Un variado grupo de profesionales y todos necesarios para este viaje.

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