Vivir de bajo coste

  • Las dificultades económicas modifican los hábitos de compra y obligan a los consumidores a buscar las promociones y decantarse por las mejores ofertas.

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¿Quiere alquilar un coche por 6 euros al día? ¿Tal vez comprar una camisa, un pantalón, un abrigo y un jersey por 41 euros? ¿Y disfrutar de la tarifa plana que ofrecen ya numerosos comercios? ¿O beneficiarse de los bonos que ofrecen algunas páginas de internet? ¿Y ahorrarse unos cuantos euros en la cesta de la compra? No, no se trata de un anuncio sino del nuevo escenario económico-social que ha traído consigo la crisis. En una provincia en la que la mitad de la población ya es mileurista, llegar a fin de mes se ha convertido en una tarea herculana. Este paisaje ha provocado que el fenómeno del low cost (bajo coste) se haya extendido entre todos los sectores productivos. Si hace unos años era exclusivo de las líneas aéreas, hoy hay muy pocos segmentos económicos que se escapan de esta tendencia. Agencias de viaje, de alquiler de coches, hoteles, restaurantes, telefonía móvil, outlets... Nada escapa a la atracción que genera el bajo coste.

Álvaro Chavet es el encargado de Car Hire, uno de los rent a car del aeropuerto. Desde hace unos meses su reclamo para captar clientes es el low cost. Tanto que por 6 euros al día, IVA incluido, el cliente puede alquilar un coche en temporada baja, unos 50 euros a la semana. "En 2008, antes de que explosionara la crisis, el mismo coche lo alquilábamos por 20 euros al día. Antes se daban tortas por alquilar un vehículo y ahora tenemos en la calle al 10% de la flota", admite con resignación Chavet. Con estas tarifas el margen de beneficio es mínimo y el sector teme que la situación se pueda repetir en la próxima Semana Santa.

Reducir al límite los precios es también una estrategia de las cadenas de alimentación. Sergio Cuberos es el gerente de Maskom, uno de los tres supermercados más baratos de la capital según la Organización de Consumidores y Usurios, y un experto en el fenómeno de las marcas blancas. Fue uno de los primeros en apostar por este tipo de productos y en la actualidad su grupo ya es el tercer fabricante a nivel nacional de marcas blancas con un 29% de sus ventas. "El cliente se va hacia lo más barato y ya sólo falta que nazca un banco de bajo coste", bromea Cuberos. Los productos de perfumería y de cosmética han sido los últimos en subirse al carro de las marcas blancas. "Están funcionando muy bien y los fabricantes se han dado cuenta de que tienen que apostar por estos productos", mantiene Cuberos.

Las tiendas de productos de fuera de temporada (más conocidas como outlets) explican a la perfección la importancia del fenómeno low cost. El responsable de Marketing de El Corte Inglés en Málaga, Óscar Nieto, da la clave que lo explica todo: "Este tipo de tiendas nacieron como una necesidad para liquidar el excedente y hoy se han convertido en una magnífica oportunidad de negocio". Su principal centro de oportunidades el de Mare Nostrum, pero ya cuentan con tiendas en Coín, Benalmádena y Torremolinos. La seña de identidad son los descuentos agresivos que ofrecen, que alcanzan hasta el 70%. "Hay clientes de todas las edades y de todas las clases sociales, todos a la busca de gangas y tenemos, como se podrá imaginar, auténticos expertos. Un ejemplo, un día nos llega una partida de jerseys Polo y en unas horas desaparecen porque los clientes llaman a sus amigos y a sus familiares". Uno de esos expertos es Carmen Fernández, una mujer de 45 años de edad. "¿Que por qué vengo a comprar aquí? ¿Ve las bolsas? Me he llevado un pantalón y un jersey, los dos de marca, por 65 euros. En el Corte Inglés me hubiera gastado el doble".

A esta tendencia se suma un cambio sociológico que gana calado. Para Marina Della Mea, una italiana encargada de la tienda de segunda mano Época, el comparar precios y buscar lo más barato ya no son síntomas de debilidad. "Antes, por ejemplo, existía cierto rechazo a los productos que vendíamos y hoy en día le puedo asegurar que no". Las tiendas de segunda mano se han convertido en toda una alternativa para los bolsillos más ajustados. Electrodomésticos, ordenadores, ropa, libros... Todo encaja en un mercado golpeado por la crisis económica. "En mi tienda, por ejemplo, una camisa, un pantalón, un abrigo y un jersey pueden costar todos en total unos 41 euros", apunta Della Mea.

Para el decano del Colegio de Economistas de Málaga, Juan Carlos Robles, el fenómeno del low cost obligará a que las empresas se planteen sus modelos productivos: "La cultura empresarial se deberá amoldar a esta nueva situación socioeconómica reduciendo costes. No tendrán otra alternativa". Para este economista, la crisis está detrás de este nuevo paisaje consumista. "El paro, la subida de impuestos, la inseguridad... Todo influye para que los ciudadanos apuesten por los productos más baratos. Iberia, por ejemplo, ha creado hasta su propia compañía de bajo coste".

Quien tenga memoria recordará que en la génesis del crecimiento del bajo coste están las compañías aéreas. Ryanair, la compañía del excéntrico Michael O'Leary, líder en el sector, acaba de poner a la venta un millón de plazas a 9,99 euros para sortear la crisis. "La cuesta de enero implica un importante sacrificio para una gran mayoría de los españoles, por eso ofrecemos una oferta especial para que no les impida viajar durante los próximos meses", asegura Stephen McNamara, uno de los portavoces de la compañía. Ryanair es el líder absoluto en el aeropuerto de Málaga hasta el punto de que en los diez primeros meses de 2011 alcanzó una cuota de mercado del 21%. Dicho de otra forma, uno de cada cinco pasajeros que pasan por Málaga embarcó en un avión de la línea de bajo coste irlandesa. La clave del éxito ha sido, por una parte, ofrecer unas tarifas muy baratas y, en segundo lugar, tener un amplio número de destinos cada cual más pintoresco. Con Ryanair se puede volar desde Málaga a Billund (Dinamarca), Tampere (Finlandia), Haugesund (Noruega) o Cracovia (Polonia), entre muchos otros. Las seis primeras compañías en el aeropuerto de Málaga son de bajo coste. Hay que dirigirse hasta la séptima posición para encontrar a Air Europa o a la decimocuarta para ver a Iberia. Es el nuevo modelo que exigen los viajeros, que reclaman pagar lo menos posible.

Las compañías telefónicas también se han adherido al low cost y la apuesta les está resultando rentable. Tanto es así que los usuarios de telefonía y banda ancha móvil comienzan a abandonar los operadores tradicionales del sector para probar las posibilidades que ofrece el segmento de Operadores Móviles Virtuales (OMV) y Yoigo. Los últimos datos publicados por la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones han confirmado el empuje de las compañías de bajo coste en el sector móvil. En un solo año, los OMV han pasado del 3% al 6%, un incremento considerable si se tiene en cuenta la forma en la que compiten con sus grandes rivales.

Otro fenómeno que ha nacido al amparo del bajo coste ha sido el de los cupones en la Red y cada vez son más las páginas que agrupan sus descuentos, ofertas y promociones. Cenar en un restaurante por la mitad del precio habitual, disfrutar de un masaje con un 40% de descuento, hacer una escapada a Granada por 60 euros son solo algunas de las promociones que se pueden comprar en webs como letsbonus.com, groupalia.com o groupon.es. Por categorías, la de belleza es la que aglutina el mayor número de promociones y las ofertas del día son las más codiciadas.

Otro segmento que no ha sido inmune al bajo coste ha sido el hotelero. La cadena francesa Accord estrenó en 2010 su primer establecimiento low cost en el centro. El edificio cuenta con 125 habitaciones a una tarifa de 39 euros IVA incluido para una o dos personas. El hotel está dirigido a un cliente mayoritariamente internacional que conoce este tipo de establecimientos.

De los hoteles a las agencias de viaje. Miriam Espejo abrió el año pasado el primer negocio de bajo coste. Tras unos primeros meses "complicados", tanto ella como su socio decidieron cerrar el local y trabajar desde casa. "Nosotros hacemos una búsqueda exhaustiva y eliminamos todo el trabajo sucio al cliente. Esa es nuestra diferencia y por eso nuestros precios son más baratos. En las escapadas a Europa somos muy competitivos. Está claro que el fenómeno de bajo coste estaba muy de moda y hacía falta que irrumpiera en el sector en un momento económico como éste".

¿Y qué opinan los consumidores? El presidente de la UCE, Jesús Burgos, asegura que el sector simplemente se ha visto obligado a autorregularse. "Los precios han comenzado a bajar porque antes eran muy elevados. Por eso, esta tendencia es bastante positiva para el consumidor porque las empresas ya compiten para ofrecer los precios más baratos para captar clientes".

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