Vivir solo, cada vez más habitual entre solteros y viudas

Cada vez más hogares, pero habitados por menos personas. Las cifras dicen que, en su mayoría, se trata de hombres solteros y mujeres viudas. Es una de las conclusiones que se pueden extraer de la última Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE), según la cual el año 2014 cerró con 18,3 millones de residencias (un 2,8% más que en el año anterior), de las que casi el 25% eran unipersonales. Los hogares con dos ocupantes siguen siendo los más frecuentes, pero seguidos muy de cerca por los formados por una sola. Se trata de una tendencia en auge, que en España ya supone 4,5 millones de hogares, cuando hace más de una década solo eran 1,9 millones. Andalucía también reproduce esta tendencia, con 710.100 hogares unipersonales, el 22,4% del total.

En primer lugar, el informe detalla cómo el tamaño medio de los hogares se ha reducido, a medida que disminuye moderadamente la cifra de miembros de las familias, al pasar de 2,53 personas de media por hogar en 2013 a 2,51 en 2014. La propensión a vivir solo es diferente según sexo y edad: es más elevada en los varones hasta que llegan a los 55 años, y mayor en las mujeres a partir de los 65 años. De este modo, entre los hogares unipersonales destacan los de los mayores de dicha edad, que en Andalucía suponen el 41,9%. De ellos, ocho de cada diez están formados por mujeres, en su mayoría viudas. En cambio, gran parte de los menores de 65 años que viven solos son hombres, en concreto, el 62,9%.

Del otro lado, también destacan los formados por hombres solteros. De estos, aproximadamente uno de cada cuatro casos están en la franja de edad de entre 35 y 44 años. Luis Ayuso, sociólogo experto en familia en la Universidad de Málaga (UMA), destaca el carácter "natural" de estos resultados. "Lo esperable es eso, por el incremento del envejecimiento de la población", por eso, afirma que lo de las viudas que viven solas va a ser cada vez más habitual, además, por la mayor esperanza de vida de las mujeres. Los demás casos, según Ayuso son consecuencia de los procesos de emparejamiento y desemparejamiento. "La mayoría de las personas que viven solas es porque antes han convivido con alguien", apunta. En el mismo sentido, En este punto, Georgina Cherta, profesora de Sociología en la UNED, afirma que los hombres solteros que viven solos son aquellos que "antes han engrosado las familias de dos personas".

Así, tal y como explica Ayuso, el incremento de la tasa de divorcialidad y la ruptura de parejas que no se han casado, es lo que más aumenta el número de hogares unipersonales. De hecho, separados y divorciados que viven solos también aumentaron el pasado año. Los primeros se han pasado de 34.600 a 43.400 en un año; mientras que los divorciados suponen ya el 11,7% del total. En ambos casos suelen ser hombres.

"La libertad es muy golosa, nadie quiere renunciar a ella si se lo puede permitir, es decir, el que tenga el salario más alto, que normalmente es el hombre", explica Cherta, señalando que es más habitual que "por precariedad en los trabajos" las mujeres regresen a la vivienda familiar. La pregunta entonces es si esta situación está motivada por la necesidad o si se trata de una cuestión de elección individual.

Tanto Ayuso como Cherta coinciden en que es difícil dilucidar esta cuestión. "Los jóvenes o recién separados, estuviesen o no casados, suelen vivir solos por elección", considera Cherta, que añade que los que acaban de finalizar sus estudios "si no encuentran trabajo siguen viviendo con sus padres; si lo tienen lo que hacen es irse con su pareja para juntar dos salarios".

En cualquier caso, recuerdan que una de las grandes hipótesis que plantea el aumento de los hogares unipersonales es si vamos hacia sociedades más individualizadas, algo que, en el caso concreto de España, "no está claro". "Nos gusta mucho vivir en familia, no solo porque la red familiar es también la de bienestar y de calidad de vida", dice Ayuso, que afirma que, por un lado, "tendemos a ir a sociedades en las que las personas tienen más libertad y más miedo a comprometerse" y en las que, además, "el mundo está montado no para vivir en pareja, sino para vivir individualmente". "Al mercado de trabajo le interesa una persona que solo se dedique a trabajar, no a tener una familia", apunta como ejemplo.

Por otro, este experto incide en que el modelo sigue siendo el de emancipación tardía. De hecho, la encuesta revela que una de cada tres personas de entre 25 y 34 años aún no se ha emancipado. "Pasamos de vivir con los padres a vivir con la pareja, y los que rompen la relación, si tienen recursos viven solos, y si no, vuelven al hogar paterno", explica Ayuso. "Somos una sociedad familiar y seguiremos siéndolo, no vamos a llegar al nivel de Estados Unidos o de los países nórdicos, donde cada uno vive a su aire", sostiene Cherta.

Un mujer cruza calle con un carrito de bebé.

Un hombre pasea por el paseo marítimo con una bicicleta.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios