El 25% de los adolescentes abandona el instituto antes de terminar la ESO

  • La universidad sólo capta la mitad de los estudiantes que concluyen la Educación Secundaria Obligatoria · El 20% de los graduados en Secundaria no cursa el Bachillerato

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Apenas la mitad de los alumnos que alcanza el cuarto curso de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) llega a la universidad. El resto se pierde por el camino. Los institutos de Málaga tenían 13.562 alumnos matriculados en cuarto de ESO en el curso 2007-2008. ¿Cuántos de aquellos adolescentes estarán ahora a punto de sentarse en un aula universitaria? Por el momento hay 6.500 matriculados a falta de que se realicen los exámenes de la Selectividad de septiembre.

El curso pasado la Universidad de Málaga sumó 7.383 estudiantes de nuevo ingreso, prácticamente la mitad de los que tres ejercicios antes cursaban cuarto de ESO. Los dos años anteriores la proporción se repitió y el anterior, antes de que la crisis económica se hiciera patente, el porcentaje de alumnos que iniciaba estudios superiores apenas si representaba el 27% de los que había al final de la etapa de los estudios obligatorios.

Antonio Marfil, director del instituto de Portada Alta, no se extraña de este devenir de las estadísticas: "Un título en estos tiempos ni garantiza el empleo ni garantiza el éxito social". Y alude a esas legiones de personajes que alcanzan el estrellato televisivo sin más mérito que una discutible vida personal. "Estudiar significa trabajar duro y no es alentador para un joven pasarse una noche entre libros mientras sus conocidos están en la discoteca". Para colmo el último informe de la OCDE Education at a glance señala que el 44% de los titulados universitarios españoles con edades comprendidas entre los 25 y 29 años desempeña tareas laborales muy por debajo de su cualificación profesional.

La deserción de las aulas en realidad es un proceso mantenido en el tiempo que arranca en el segundo ciclo de la ESO. "Si un estudiante repite un par de veces en Primaria, después vuelve a repetir en primero de Educación Secundaria Obligatoria cuando llega a segundo tiene ya 16 años y abandona", resume Pedro Funes, director del instituto Mar de Alborán de Estepona. Las estadísticas oficiales de la Consejería de Educación le dan la razón. El 25% de los estudiantes que comienzan la ESO desertan antes de terminar esta etapa. Un ejemplo: el año pasado había 14.000 alumnos matriculados en cuarto de Educación Secundaria Obligatoria en la provincia de Málaga. Cuando comenzaron esta fase educativa eran 19.078. Es decir, por el camino dejaron los libros 5.078 adolescentes, o sea el 26%. El porcentaje de huidas a lo largo de la secundaria obligatoria el curso anterior fue idéntico y en la promoción de 2007-2008 eran más del 30% los que habían desistido antes de terminar la ESO.

Y esta etapa es únicamente un peldaño más. El siguiente escalón se encuentra en el Bachillerato. De entrada, muchos alumnos descartan esta opción. El curso pasado el 21% de los que habían estudiado cuarto de ESO el año antes no se matricularon en Bachillerato, a pesar de que, como reconoce el director del Mar de Alborán, "la selección se produce antes y la gran mayoría de los que aprueban cuarto siguen en el Bachillerato".

Las estadísticas oficiales subrayan, además, que no todos los que empiezan la formación secundaria posobligatoria la concluyen. En el curso 2008-2009 había en Málaga 11.914 alumnos en primero de Bachillerato. De ellos el año pasado sólo se habían matriculado en segundo 8.275, es decir un 2% menos. "El salto es importante. El nivel de la ESO es significativamente diferente al de la educación pos obligatoria, que tiene un nivel de exigencia mayor", subraya el director del IES de Portada Alta, Antonio Marfil.

El director del IES Mar de Alborán, Pedro Funes, apunta otra explicación. "Hay alumnos que fracasan porque eligen mal al llegar a la etapa posobligatoria. He visto estudiantes que han aprobado por los pelos la ESO y después han optado por un Bachillerato de Ciencias y Tecnología que tiene unas matemáticas y una física más dura. Entonces se producen fracasos y abandonos".

Francisco José Muñoz dejó el Bachillerato justo en la mitad. Tenía 19 años, había aprobado primero y cuando estaba en el segundo trimestre de segundo abandonó: "Por tonto", confiesa. "Quería trabajar y ganar dinero". Sus amigos ya estaban enrolados en el mundo laboral y esa presión atmosférica no todos los jóvenes la resisten. Al día siguiente de guardar los libros, Francisco José empezó a trabajar en una tienda de bricolaje. Cinco años después todavía sigue en ese puesto, a salvo de la catástrofe del paro, pero no de la sospecha de que debe completar los estudios para mejorar las perspectivas profesionales. Por eso acaba de matricularse en un curso on line para concluir el Bachillerato sin dejar de trabajar. "¿Luego? Ya veremos. Sé que después de cinco años sin estudiar no va a ser fácil y menos aún trabajando. Según me vaya cuando acabe este curso decidiré si sigo estudiando o preparo oposiciones".

El siguiente obstáculo aparece al término del Bachillerato. De acuerdo con las estadísticas oficiales de la Consejería de Educación y de la Universidad de Málaga aproximadamente el 30% de los alumnos opta por no seguir estudios superiores. Esto explica que el año pasado la UMA registrara 7.383 estudiantes de nuevo ingreso, a pesar de que en el curso académico anterior la cifra de estudiantes de segundo de Bachillerato fue de 10.429.

Damián Álvarez es uno de esos bachilleres que eligió trabajar en vez de seguir con su formación educativa. Terminó el Bachillerato con 18 años "no sabía qué estudiar" y resolvió emplear el verano en un trabajo y sacarse el carné de conducir mientras decidía qué hacer. Pero no decidió nada. "Tenía 19 años, un sueldo a final de mes y un coche. Me sentía el rey del mambo". Primero estuvo en un estanco, después fue ayudante de electricista y desde hace tres años trabaja de camarero, "pero mi sueño no es seguir así hasta los 65 años. Trabajo cada día desde las siete de la tarde hasta la una de la madrugada, descanso los martes, cuando todo el mundo está ocupado y tomo vacaciones cuando los demás trabajan. Eso no es lo que quiero".

Aunque no piensa dejar el trabajo, Damián acaba de matricularse en un curso de acceso a la universidad para mayores de 25 años que organiza el Ayuntamiento de Fuengirola en la casa de la cultura del municipio. "Aprovecharé las mañanas para prepararme. Lo que me gustaría es estudiar Publicidad".

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