El ahora alcalde contrató a su hija como asesora

  • Trabaja en Turismo, área que dirige Rafael Montesinos, con una vinculación de alta dirección

El apellido del alcalde accidental de Estepona, el andalucista Rafael Montesinos, se repite en el Consistorio. Al del nuevo regidor, que sustituye al menos de manera temporal al recién detenido Antonio Barrientos, del PSOE, se une el de su hija, Ana María Montesinos Gutiérrez, quien fue contratada por su padre a finales de julio de 2007 como personal de alta dirección con la categoría de técnico de la Concejalía de Turismo, de la que es máximo responsable.

El citado contrato, suscrito entre el entonces consejero delegado de Turismo y Actividades Recreativas, S.A., Francisco Zamorano (PSOE), y la presidenta de esta sociedad, la concejala del PA Lucía Rivas, fijaba un periodo de pruebas de seis meses y una duración de carácter indefinido. Esta vinculación laboral incluye una retribución mensual de 2.450 euros a razón de catorce pagas anuales.

Sin embargo, la reacción pública del ahora alcalde accidental no fue otra que la de defender la decisión adoptada, al afirmar que la contratación de su hija obedecía a que su grupo político tenía su propio personal de confianza, "y qué mejor persona que Ana, que es de mi absoluta confianza, para ocupar este puesto".

La inclusión de la hija de Montesinos al personal de confianza provocó una agria polémica, no sólo entre los concejales de la oposición municipal, sino también entre los de IU, formación que forma parte de la coalición de partidos que gobierna la localidad. En este sentido, el responsable de Vivienda, Eduardo Alarcón, fue contundente al considerar que en política, "como la mujer del César, no sólo hay que ser honrado sino parecerlo". "Yo no lo haría, aunque mi hija fuera diplomada en Turismo", insistió.

Igualmente críticos se mostraron desde el PP. Su portavoz en el Consistorio, Ignacio Mena, calificó de "inmoral" la contratación realizada por Montesinos, al tiempo que apuntó que hechos como éste ponen de manifiesto que algunos están en política por defender "el interés particular en vez del personal". "Aunque desde un punto de vista legal el contrato sea correcto, desde el punto de vista ético, no es moral", señaló.

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