"Ser alcalde de Málaga me encantaría y lo haría bien, pero que nadie interprete que inicio una carrera"

  • Ramírez se despide de su labor al frente del partido con orgullo y palabras de respeto para algunos de sus 'rivales' internos en la formación

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-¿Cómo abandona alguien que ha cosechado tan buenos resultados electorales?

-Los resultados están ahí. Pero estas cosas son como son. Yo he estudiado un poco la vida y a mí no me sorprende casi nada. Cuando tomo la decisión de no volverme a presentar, que es una decisión mía y sólo mía, tengo una aproximación grande de lo que va a ocurrir.

-Usted niega que haya habido presiones desde la dirección regional. ¿Qué papel ha jugado Javier Arenas?

-Yo no soy un hombre que se deje presionar, ni soy manipulable, tengo unos límites y hay cosas que no voy a hacer nunca, no me vendo. Mi rechazo es a la palabra renovación, mi marcha no es producto de la renovación. Hay que renovar a aquellos que están quemados o que no son capaces.

-Si su relevo no se lee en clave de renovación . ¿Qué explicación le da?

-Después de 15 años tomo esa decisión libérrimamente. Decido cambiar en un momento muy dulce del partido, con una altísima militancia, buenos resultados electorales y un equipo cohesionado. A lo mejor no me he querido quedar para no afrontar retos que hasta la fecha habían ido bien.

-¿Qué piensa de los candidatos que pierden elección tras elección y continúan?

-Cada candidato tiene una explicación diferente. En el caso de Javier Arenas, ha perdido tres veces con Manuel Chaves, pero está a ocho diputados de la mayoría absoluta, y cuando él llegó había una diferencia abismal. De su mano, el PP se ha acercado muchísimo al PSOE.

-Su renuncia llegó el último día de plazo. ¿Por qué tan tarde?

-Como no había candidato alternativo, seguí por inercia. Podía haberme dejado llevar. Pero me paré y me pregunté si quería continuar durante cuatro años más, con el reto de crecer sobre lo que ya has crecido. Esa decisión es sólo mía porque, aunque parezca soberbia, el congreso era una cosa hecha.

-Han sido sonados sus enfrentamientos con algunos de los 'pesos pesados' del partido, como el alcalde de Málaga o Celia Villalobos, en los últimos años.

-En el año 2000 fui un firme defensor de la candidatura del alcalde. En aquel período, tenía una relación espléndida con él personal y política. A partir de ahí lo único que ocurre es que en la vida aumentan las complicaciones y los entornos, que a veces malogran algunas relaciones. Pero nuestra relación siempre ha sido correcta. Ayer me llamó.

-¿Alguna vez sintió que el alcalde no superara el resquemor de que usted pudiera aspirar a la Alcaldía?

-Nunca me he planteado optar a la alcaldía, ni creo que nadie haya tenido ese resquemor, quizá si ha habido deseos de que no opinara sobre alguna materia, pero he seguido opinando sobre ella. Ser alcalde de Málaga me encantaría, pero nunca me lo he planteado porque no me muevo en el campo de quitar de en medio a nadie y menos a un compañero. Yo como alcalde lo haría muy bien. Pero que nadie interprete que inicio una carrera.

-¿Cómo ha sido su relación con miembros como Esperanza Oña, que ayer se congratuló de su relevo, o Celia Villalobos?

-Oña ha sido una buena candidata y se ha portado bien en la campaña. Su nota de ayer la veo fría, pero cada uno es dueño de sus palabras y sus silencios. En cuanto a Villalobos, le he dado todo el apoyo que tiene que darle el partido. Y no tengo nada más que decir sobre ella. Cada uno tiene sus aspiraciones.

-¿Le ha sido difícil aunar voluntades en un partido con cargos con tanto peso?

-Es complicado. Las decisiones del partido estaban encabezadas por mí. A algunos les ha gustado más o menos. Pero yo no soy manipulable, ni pelota. Al final tengo que agradecer a todos esos pesos pesados su comprensión.

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