El alemán que acabó con la vida de su casero dice que no recuerda qué pasó

  • Sólo admite que le tiró una piedra pero no que le tratara de atropellar y le prendiera fuego

Los hechos tienen todos los ingredientes de los crímenes de la España profunda. Día de Navidad, al atardecer, un cortijo en las cercanías de Alfarnate, viejas rencillas que encienden los ánimos y una muerte a pedradas que se intenta ocultar con un incendio. Pero no es esta una historia de hombres de pelo hirsuto y mirada huraña. Sino de dos alemanes. Dos prejubilados en busca de la paz bucólica del campo.

Hans Jürgen acudió ayer a la vista oral impoluto: zapato blanco, calcetín blanco, pantalón hueso y chaqueta celeste sobre camisa también blanca. Y a preguntas de fiscal, defensa y acusación particular, bajo la atenta dirección del presidente del tribunal, empezó a explicar al jurado popular qué pasó aquel 25 de diciembre de 2005. Fue prolijo al contar cómo su casero, que se había instalado en el Rancho Verde de Alafarnate 30 años antes, le había empezado a hacer la vida imposible. Le cortaba la luz y el agua, le dejaba sin calefacción y hasta llegó a hacer fotos de su esposa desnuda.

En definitiva, aseguró que vivir en la casa alquilada a su víctima "era un infierno", "un horror" y que, efectivamente, las relaciones no eran buenas, pero aseguró que no quería hacerle nada. Si acaso, evitar las disputas y dejar la vivienda. Mientras tanto, había conseguido que un juez dictara una orden de alejamiento contra el fallecido.

En cualquier caso, la víctima, que vivía a pocos metros, se acercó aquella tarde hasta la casa de su inquilino, iniciaron una trifulca y Hans Jürgen sólo explicó ayer que tiene tres imágenes de lo que sucedió: la primera, cuando la víctima supuestamente le intentó atropellar. En el segundo recuerdo se ve a él mismo con una piedra que lanza hacia la ventanilla del coche. En la tercera imagen su víctima, de 65 años, estaba tendida en el suelo, con los ojos abiertos.

El acusado afirmó ante el tribunal popular que no recordaba más. Para la Fiscalía, aquella tarde el fallecido se dirigió en su vehículo al domicilio del acusado y tras iniciarse una discusión Hans Jürgen le lanzó una piedra que impactó en la ventanilla delantera del conductor. Entonces, el casero se bajó y ambos hombres se enzarzaron en una pelea en el transcurso de la cual el procesado cogió otra piedra y le golpeó varias veces en la cabeza.

Además, según el relato fiscal, Hans Jürgen cogió el coche de su casero y pasó por encima del cuerpo. Cuando comprobó que estaba inmóvil precipitó el automóvil cuesta abajo hasta que se estrelló contra un poste. Luego le prendió fuego. El fiscal le pide 12 años de cárcel por un delito de homicidio.

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