Las 'aliadas' del Infoca frente a las llamas

  • Casi 30.000 cabezas de ganado participan en la provincia en un proyecto pionero que empezó hace diez años para mantener limpios los cortafuegos. Unos 45 pastores controlan alrededor de 1.620 hectáreas.

Cabras, ovejas y vacas han sido históricamente las grandes aliadas de los montes y las que tradicionalmente los han mantenido limpios cuando no había modernos medios técnicos para desbrozarlos ni hacer cortafuegos o fajas auxiliares que frenaran el paso de las llamas en un incendio forestal. Pero la falta de rentabilidad de una profesión cada vez más residual y el escaso relevo generacional estaban acabando por convertir prácticamente en algo testimonial la labor que el ganado tenía en la lucha contra el fuego. Hace unos diez años que la Consejería de Medio Ambiente quiso revertir esa situación y aprovecharse de las ventajas del ganado al aliarse con los pastores en la ardua tarea de la prevención que cada año obliga a tener los montes libres de combustible vegetal.

El dispositivo contra incendios del plan Infoca no podría tener mejores aliadas para combatir los fuegos que cada verano amenazan con devorar el monte. Los beneficios de la utilización de ganado en la limpieza de los cortafuegos es evidente. "Es más eficaz, rentable y la forma menos dañina de mantener limpio el monte, además de la concienciación que genera en el entorno", explicó Rogelio Jiménez, el coordinador de campo de la red de áreas de pasto cortafuegos de Andalucía y el técnico del proyecto de la Consejería de Medio Ambiente en la provincia de Málaga.

Conoce como nadie este pionero sistema de pastoreo de la Junta de Andalucía que comenzó en 2005 de la mano del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) del grupo de pastos y de sistemas silvopastorales de Granada que habían estudiado una experiencia similar en Francia. El proyecto comenzó como experiencia piloto en los parques naturales de Los Alcornocales (Cádiz), Sierra de las Nieves (Málaga) y Sierra Nevada (Granada).

El primer pastor que empezó con el proyecto en julio de 2005 era precisamente del municipio malagueño de El Burgo y a finales de ese año ya había seis sólo en la provincia de Málaga, todos en la Serranía de Ronda. A partir de ahí, tanto el número de pastores adheridos al proyecto como el número de cabezas de ganado no ha paró de aumentar. Según Jiménez, en la provincia hay actualmente 55 ganaderos que controlan 45 zonas repartidas por todo el territorio, excepto la zona del Valle del Genal y Cortes de la Frontera donde.

Entre todos controlan 1.670 hectáreas de monte público gracias a las 29.573 cabezas de ganado que lo mantienen libre de vegetación. 

Cada uno de ellos, explicó el coordinador del proyecto, tiene asignada una zona concreta según el tamaño del rebaño del que dispone y reciben una asignación económica por ello anualmente, siempre y cuando cumplan con los objetivos marcados. Los controles son exhaustivos y cada año antes del verano se comprueba que todas las infraestructuras de lucha contra los incendios forestales (cortafuegos, líneas, áreas y fajas auxiliares) encomendados a vacas, ovejas y cabras están a punto para afrontar la temporada de mayor riesgo de fuegos.

Si lo hacen todo bien, la Consejería de Medio Ambiente paga a cada ganadero entre 42 y 90 euros por hectárea, entre 12 y 90 euros si el grado de cumplimiento no es del cien por cien.

Se calcula que hacen falta entre dos y seis cabezas de cabras y ovejas por cada hectárea en función del tipo de terreno y también de la vegetación. "Los dos primeros años suelen servir para ajustar la superficie y la carga que tiene asignada cada ganadero, porque después el seguimiento es mucho más fácil". Sobre todo cuando los ganaderos son veteranos en el proyecto.

Seis años lleva Juan José Gómez, ganadero de Casarabonela, colaborando en la prevención de los incendios forestales con la ayuda de su rebaño de unas 300 cabras que tienen el encargo de mantener limpios cinco cortafuegos de la zona en unas 40 hectáreas de monte público.

Cada día del año , llueva o haga sol sea, festivo o laborable, este pastor sale con su rebaño a cumplir con el encargo al que se comprometió en 2009. "No hay nada que me guste más que lo que hago y encima puedo evitar que se queme esta sierra que ya ardió en 1995 y no me gustaría que volviera a pasar otra vez", aseguró este pastor que ahora en verano está ya a las 5:30 de la mañana en el monte y hay días que le dan más de las 22:00 de la noche. No sigue un plan concreto para mantener limpios los cortafuegos de los que se encarga. "Suelo ir de uno a otro según vea cómo están", dijo Gómez. Le ayuda normalmente su amigo Dani, un mastin que mantiene a raya a las cabras para que no se salgan de la ruta.

Pero también sus hijos, Francisco y Cristóbal, que como su padre son unos amantes natos del monte y de los animales. Pero Juan el de Manolito, como lo conocen en el pueblo porque su padre se llamaba Manolo y de él heredó la profesión que hoy en día sigue desempeñando con enorme dedicación, no tiene claro "cuánto tiempo podré aguantar porque cada vez tenemos menos ayudas y el precio de la leche y de la carne de chivo no da para mantener esto". Prueba de ello, contó que de las 50 piaras de cabras que hace 20 años había en Casarabonela, ahora apenas quedan cuatro.

A sus 52 años, no quiere ni pensar tener que irse al paro. Él prefiere seguir con la rutina que marca su día a día y de la que reconoce que no se cansa, a pesar de que recorre a diario entre ocho y diez kilómetros con sus cabras por un monte de duras pendientes.

Pero allí las cabras encuentran todo el alimento que necesitan y que precisamente en verano cuando se seca es el combustible vegetal que en caso de que se origine un incendio forestal puede favorecer la propagación más rápida de las llamas.  A las cabras les gusta todo. El romero, el rosal silvestre, la abulaga, los cardos, los palmitos, pero especialmente el acebuche.

Para facilitar la labor del pastor y su rebaño, la Consejería de Medio Ambiente ha colocado depósitos de agua en puntos estratégicos para que las cabezas de ganado puedan beber y tomar fuerzas antes de continuar en las intensas jornadas de trabajo de estos particulares colaboradores del dispositivo contra incendios Infoca. Desde el inicio del programa, la evolución ha sido creciente al pasar de 520 hectáreas mantenidas mediante pastoreo controlado en 2005 a 6.014 hectáreas previstas para este año, más de 3.000 kilómetros lineales en toda la región.

Andalucía es la única comunidad de España que cuenta con este sistema de pastoreo vinculado a la lucha contra los incendios forestales. Algunas comunidades sí han mostrado interés por conocer cómo funciona, pero la realidad es que de momento no se ha exportado a otros lugares. La efectividad de esta iniciativa valió para que el dispositivo para la prevención y extinción de incendios forestales de la Junta de Andalucía obtuviera en 2012 el premio nacional Batefuegos de Oro 2012, que organiza desde 2002 la Asociación para la Promoción de Actividades Socioculturales (APAS).

La gran asignatura pendiente es poder encontrar pastores experimentados para participar en estas tareas. Y no por falta de voluntariedad, sino sencillamente porque cada vez son menos los ganaderos que hay en la provincia. La Junta de Andalucía trata de poner solución a la progresiva extinción de este ancestral oficio con la puesta en marcha de una escuela de pastores que empezó a funcionar hace cinco años. Es un aula de formación itinerante que cada año se celebra en una provincia. No sólo se consigue mantener una profesión, sino que el monte contará con el mejor aliado.

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