Unos 250 alumnos estudian en el IES La Rosaleda grados únicos en la provincia

  • Este instituto cuenta con cinco grados medios, uno superior y un programa de cualificación inicial que no se pueden estudiar en ningún otro centro malagueño

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Walter Hugo Cabana era policía federal en Argentina. La llegada de un hijo cambió su perspectiva y en 2007 se vino a España con su carrera de técnico mecánico bajo el brazo. Sin embargo, aquí le homologaron el título "como un bachiller" y cuando se quedó en paro consideró que lo más positivo era continuar formándose. Hoy es uno de los 38 alumnos que estudian soldadura y calderería en el IES La Rosaleda. Ésta es una de las seis especialidades únicas con las que cuenta el centro.

Además de Soldadura, los grados de Mecanizado, Preimpresión e Impresión en Artes Gráficas, Desarrollo Urbanístico y Operaciones Topográficas y Acabados de Construcción no se pueden estudiar en ningún otro instituto malagueño. También el programa de cualificación profesional inicial de Operario de Soldadura y Construcciones Metálicas y Tecnoplásticas. En total, unos 250 alumnos cursan estos grados en los que se pretenden formar a profesionales cualificados y rescatar, en algunos casos, oficios dejados en el olvido durante dos décadas.

"Hubo un boom de la electricidad y la electrónica y algunas de estas ramas se dejaron de estudiar hace dos décadas, por lo que hay una gran laguna de profesionales", explica el director del IES La Rosaleda, Jesús Martínez, en relación a la familia profesional de Fabricación Mecánica. Aunque la crisis ha parado también el ritmo de la industria, aseguran los docentes que las salidas profesionales de estos dos grados medios "sigue siendo buena".

El jefe del departamento, Miguel Carayol, explica que en Mecanizado "se hace de todo, es el proceso primario, la fabricación de las piezas que se utilizan en cualquier industria secundaria". El material que sale de los altos hornos de Vizcaya les llega a través de varios almacenes malagueños. Trabajan con acero, aluminio, bronce y también con plástico. Utilizan tornos y fresadoras reales aunque didácticos, con unas profusas medidas de protección para los jóvenes aprendices.

Entre el 60 y el 70% de las clases son prácticas y el resto es teoría, aunque están íntimamente relacionadas. Los alumnos, todos ellos varones, aprenden dibujo, metrología y ensayos, han de saber interpretar los planos, calcular y convertir un trozo de metal en un tornillo minúsculo o el ancla de un barco, "hacemos simulaciones tanto de lo gigantesco como de lo milimétrico", comentan el profesor Jesús Hernández y Miguel Carayol, que defiende esta especialidad por "la satisfacción de construir algo uno mismo".

"Antes aprendían en los propios talleres, pero ésa no es la vía para sacar a profesionales cualificados", considera el jefe del departamento. Ahora, los alumnos reciben 2.000 horas de formación dividida en dos cursos. Cuando aprueban todos los módulos, las diferentes asignaturas, realizan 410 horas de prácticas en empresas y aseguran desde la dirección del instituto que sí hay mercado en Málaga.

Tampoco estudia ni una sola chica el grado medio de Soldadura y Calderería. "Existe aún un estereotipo sexista muy notable y no sabemos por qué, puesto que ya no hace falta fuerza bruta para este oficio, ya está todo mecanizado", asegura Carayol. Mikel Bueno, uno de los alumnos del ciclo, ha estado trabajando tres años de camarero y confiesa que ser soldador no le parece más duro que la hostelería. "Elegí este ciclo porque me gusta y también porque veo las salidas profesionales", afirma.

Donde se produce un mayor equilibrio entre hombres y mujeres es en los grados de Preimpresión e Impresión en Artes Gráficas. En Preimpresión los estudiantes aprenden el "tratamiento digital del texto y de la imagen, desde hacer una maqueta a picar el texto y tratarlo junto a la imagen para que pueda ser publicado por cualquier medio, da igual el soporte, ya sea estampación en papel, en tela o plástico", comenta Víctor Pazo, jefe del departamento de Artes Gráficas.

Trabajan con programas profesionales y "con calibración certificada, como si estuviéramos trabajando en cualquier empresa de la calle", añade Pazo. Aunque la caída de la publicidad es notable, el profesor Manuel Bordajaudi señala que "en Málaga hay empresas potentes de impresión que trabajan para el resto de Europa" y destaca que "quien se lo trabaja tiene una salida laboral casi garantizada". Aunque la provincia no tiene un sector editorial como Barcelona, aseguran los docentes que ya son bastantes los alumnos que se han decidido a montar sus empresas.

Casi el 50% de los alumnos hacen los dos grados de la familia profesional. María Ángeles González, de 22 años, es una de ellas. Primero estudió Impresión, hizo prácticas en una empresa de serigrafía, en el sector de la publicidad, y le gustó mucho la experiencia. Por eso, volvió al IES La Rosaleda cuando se quedó desempleada para cursar Preimpresión. "Ésta es más cómoda, la otra supone más trabajo físico, pero cada una tiene su cosa", dice.

En Impresión estudian el montaje y la obtención de la forma impresora. "Del aula de arriba (Preimpresión) le damos el fotolito con la composición original y aquí se monta dependiendo el dispositivo de salida, ya sea impresión en plancha offset, estampación en relieve o por serigrafía en plástico, tela, cartón u otros soportes", comenta el profesor Ángel Rodríguez. También preparan en el laboratorio los químicos que se necesitan, miden la viscosidad de la tinta, el ph y la calidad del papel.

Otros grados que se imparten exclusivamente en el IES Rosaleda son Desarrollo urbanístico y operaciones topográficas y Acabados de construcción, de la familia profesional de Edificación y obra civil. El primero de ellos es un grado superior. Más de 100 alumnos cursan esta titulación que es de las más demandadas. Aquí se preparan para estar "a pie de obra y realizar el replanteo de una construcción", explica José Antonio Díaz, vicedirector del IES La Rosaleda. Con la debacle urbanística, "la salida profesional se ha enfocado más hacia la obra pública, sobre todo las carreteras", comenta el vicedirector. Entre el 60 y el 70% de los estudiantes de este ciclo que "no es fácil" salen con el título. Aunque lo más complicado puede resultar luego enfrentarse a la realidad laboral.

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