Un año para generar ilusión

Cumplimos la tercera edición de unos premios que no son tales. De un galardón que es el sencillo reconocimiento al trabajo desde una fotografía que insertamos el último día del año en la portada del periódico.

Una distinción que lleva el nombre de este rotativo porque las personas que nos acompañan son sencillamente malagueños de hoy que han destacado en este 2007.

Un año señalado, como todo en esta vida, por grandes alegrías y por fuertes convulsiones, por gestos y por momentos que nos hacen más agradable o triste nuestra existencia.

Sin duda alguna, 2007, como casi todo, está marcado por el final, que por reciente es lo que más recordamos. Pero en este caso es obvio. 2007 es el año del AVE, la esperada infraestructura que vuela cada día entre Málaga y Madrid. El año en el que se recoge el fruto de una buena gestión y de una apuesta que en 2005 reconocimos a la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, cuando en la parte que correspondía a su Gobierno se comprobó que contaría con todo el impulso y con un resultado que ahora hemos visto.

Unas fechas clave para la Carretera de Cádiz, la barriada más populosa de la capital, tomada por las obras del Metro, que avanzan a trancas y con más barrancas de las que desearíamos.

El año de la normalidad para un Ayuntamiento como el de Marbella, tras la penosa historia de corrupción que nunca debe quedar en el olvido, pero que hemos de dejar atrás. De la reválida para el actual alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, o los sonoros resultados en otros municipios de la provincia.

Un año en el que el Unicaja hizo historia en Europa al clasificarse para la Final Four de baloncesto y donde el Málaga conservó su categoría y puso las bases para intentar aspirar en 2008 a volver a la máxima división del fútbol español, como corresponde a la ciudad y provincia que impulsan a este equipo.

Un año marcado por la sequía y por los efectos de un clima, que nos hace estar en guardia y prevenidos.

Pero un 2007 que nos ha brindado en múltiples ocasiones la posibilidad de confiar en nuestro futuro y en el de Málaga, gracias a la labor callada de miles de ciudadanos que han convertido esta pujante provincia en un auténtico motor para generar riqueza e ilusiones.

Decía hace dos años Felipe Romera, un polifacético ingeniero que llegó a Málaga en 1979, que comparada con la de ahora, aquella Málaga era tercermundista. Este técnico que en su juventud se embolsaba 2.000 pesetas cada vez que ganaba un concurso de versos, es uno de los artífices de esa riqueza, pero sobre todo de la ilusión por el porvenir de la que antes hablábamos, gracias a unas siglas: PTA, Parque Tecnológico de Andalucía.

Un proyecto que arrancó hace 15 años y que ya factura 1.300 millones de euros y da empleo a casi 12.000 personas. Pero cuyo principal valor añadido es la esperanza y la realidad de que Málaga representa más que un buen clima y un lugar ideal para vivir o pasar unos días, sin que desdeñemos esas virtudes.

La tecnópolis malagueña constituye una de nuestras señas de identidad y en década y media ha pasado de ocho empresas y un puñado de pioneros a competir con porcentajes significativos en el PIB malagueño, capaces de exportar su modelo a países asiáticos, del Magreb o Latinoamérica que están en pleno desarrollo. Y están a punto de llegar los chinos a Málaga

La obesidad es más peligrosa que las armas de destrucción masiva. Lo dice un cardiólogo con alma de filósofo que comparte con Felipe Romera una fecha, la de 1992, el año en que ascendió a jefe de Cardiología del Hospital Clínico de Málaga. Ahora es uno de los pioneros de este grupo aunque cada vez más numerosos equipos de investigadores malagueños que desde sus distintos ámbitos de trabajo nos aportan confianza en el futuro.

Porque estamos seguros que más temprano que tarde lograrán la proeza de mejorar nuestras posibilidades de vivir.

Eduardo de Teresa está inmerso junto a su equipo en descubrir cuál es el mecanismo por el que la parte del corazón que queda viva tras un infarto es capaz, aunque con una capacidad muy baja, de regenerarse. Un trabajo con células progenitoras endoteliales, como estos expertos quieren que se llamen, aunque el resto de los mortales decimos células madre y acabamos antes.

Eduardo de Teresa y su equipo, como otros equipos que también avanzan en materia oncológica o de diabetes, tanto en el Clínico como en el Carlos Haya u otros investigadores de la Universidad malagueña, son el ejemplo que demuestra que apostar por la investigación es la mejor inversión posible.

Es de Huelin y está claro que un buen nutricionista y supongo que hasta un cardiólogo como el eminente representante del colectivo que hoy nos acompaña, no pondría reparos a comer pescaíto en el Marioeva. Aunque sus canciones pongan a prueba nuestros corazones.

Comenzó su carrera antes de ayer en el circuito de peñas de Málaga, y ahora dicen de ella que es la creadora de la nueva copla.

Los premios no son precisamente el apartado testimonial de su carrera: nominada como artista revelación en los Gramys Latinos, premio Ondas como Artista Revelación, premio Público de Canal Sur, otro galardón en Cadena Dial...

Las 24 rosas de Diana Navarro han nacido sin espinas, como lo demuestran esas 40.000 copias vendidas. Claro que fueron 200.000 por No te olvides de mí.

Es malagueña, renovadora pero sin perder la esencia original, y casa sus canciones con otros estilos sin que se le divorcien las raíces.

En este año en el que el pensador de Rodin nos ha paralizado delante de la calle Larios, Diana Navarro ha logrado con su voz que afloren todos nuestros sentidos.

Como Miguel, Antonio, Alfredo, Marcelo, José, Jesús, Sergio y Pedro. Cada uno tiene una historia especial, pero lo más importante es que juntos integran un gran equipo que ha roto todos los techos de la competición. Cinco veces campeones de España y otras tantas de liga, aparte de torneos internacionales y de que algunos de ellos estén entorchados con la selección nacional. Y no sigo porque la retahíla es interminable y tampoco es cuestión de que con tanta alabanza alguien pague la cláusula y fuercen un traspaso.

Lo comprendes cuando los ves jugar, porque ponen en esta pasión deportiva todos sus sentidos. Menos la vista.

Son los integrantes del equipo de fútbol sala de Málaga de la ONCE en la categoría de ciegos totales. Se me olvidaba, Mario y Álvaro son sus porteros, y José Urbano el entrenador, artífice de unos éxitos que jamás han alcanzado otros equipos malagueños, o muy pocos, para no equivocarnos.

Aunque ellos lo tienen más fácil que el resto porque han aprendido que la vida es superación y han hecho del deporte una forma de vivir.

Es momento para reconocer a la ONCE en general y a su presidente en Málaga, Cristóbal Martínez, el esfuerzo de integración y de mejorarnos a todos como personas. A unos directamente, pero también a los que recibimos estas lecciones de solidaridad y esperanza.

Por eso, todos ustedes son Malagueños de hoy 2007. Un reconocimiento que no aportará gran cosa a su currículo, sólo el agradecimiento y el testimonio de afecto de los integrantes de este periódico porque sus historias han prendido en nuestra realidad informativa de cada día y queremos que la llama perdure más tiempo.

Por eso les invito a que compartan la portada del último día del año y brinden por Málaga y por un 2008 que será mejor, porque sabemos que ustedes están ahí.

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