Un aparato que salva vidas

  • Expertos estiman que la generalización de los desfibriladores evitaría el 20% de los casos de muerte súbita · Piden que se amplíe su uso, como ocurre con los extintores

Mueren más personas por parada cardiaca que en un incendio. Sin embargo, los extintores están desplegados por la mayoría de los establecimientos públicos y no ocurre así con los desfibriladores. Ante una parada cardiorrespiratoria, este aparato detecta si la persona sufre una posible arritmia y, en caso afirmativo, la corrige mediante una descarga eléctrica. De ahí que los especialistas insistan en la importancia de su generalización, como ya se ha hecho con los extintores. La advertencia no es baladí. Según las conclusiones de la reunión conjunta que mantuvieron en diciembre la Sociedad Española de Cardiología y la de Medicina de Familia y Comunitaria, el uso de desfibriladores evitaría uno de cada cinco casos de muerte súbita. Casos como los futbolistas Daniel Jarque o Antonio Puerta han dado a conocer este tipo de fallecimientos.

Desde la Sociedad de Urgencias y Emergencias (Semes) de Andalucía se añade que cada 20 minutos se produce una parada cardiorrespiratoria y que, sin asistencia, la supervivencia es nula. José Antonio Saucedo, vicepresidente de esta sociedad en la comunidad autónoma, cuenta el caso de un pasajero de Bilbao salvado en el aeropuerto de Málaga gracias al uso de un desfibrilador de la terminal aérea.

"Hay más posibilidades de que se produzca una parada cardiaca que un incendio. Sin embargo, hay mucha concienciación sobre la necesidad de extintores; algo que no ocurre con los desfibriladores", advierte. La Semes estima que en Málaga capital debería haber unos 140 de estos aparatos y otros 300 en la provincia. Saucedo incluso precisa: 32 en Marbella, 18 en Mijas, 17 en Fuengirola, 16 en Torremolinos, 15 en Estepona y 15 en Benalmádena.

No existe un registro de los desfibriladores de la provincia. De modo, que no se puede determinar con exactitud cuál es el déficit en relación con las ratios recomendadas por las sociedades científicas. Pero los especialistas están convencidos de que hay muchos menos de lo aconsejable. La Semes ha pedido a la Consejería de Salud un censo de estos dispositivos. Saucedo indica que estos aparatos deberían existir en todos los equipamientos de riesgo como centros deportivos, piscinas, centros comerciales y lugares de ocio con mucha afluencia de público. "Incluso allí donde se autorice un botellón", opina.

Aunque para los no sanitarios pueda parecer complicado su uso, lo cierto es que hay dispositivos de manejo muy sencillo. Andalucía fue de las primeras comunidades en regular mediante decreto la utilización de desfibriladores por personal no sanitario. Sin embargo, el índice de supervivencia tras una parada cardiorrespiratoria en la región es del 2%, un porcentaje que está muy por debajo del 10% en que se sitúa la media nacional, del 17% de Galicia o del 40% al que llegan algunos países europeos.

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