Nos asiste Dios desde lo alto

  • Visto al revés o como en un espejo, el logo para la Capitalidad Cultural de 2016 se lee como el nombre del Creador del cielo y de la tierra l Con semejante cable, no habrá reto europeo que se nos resista l El criptograma se ha sumado al alumbrado navideño y recibe a todos los visitantes l Felices Fiestas

CON la desamortización, la Ilustración y la separación entre Iglesia y Estado ocurre como con la evolución de las especies: hay evidencias históricas y científicas que demuestran de sobra su existencia, pero todavía algunos se resisten a creerlo. Incluso no faltan poderes públicos que deciden invocar los divinos favores para que intercedan en sus menesteres. No es cuestión (o sí, quién sabe) de imaginarse a Salvador Pendón poniendo un par de velas a la Virgen de Villaverde, si bien es cierto que un pacto en Ardales entre IU y Falange bastaría para derrotar la fe de Santo Tomás de Aquino, quien casi quemó viva a una doncella que sus adversarios habían dispuesto en su lecho con el fin de hacerle caer en la carnal tentación. Ni San Pablo ni Stalin tendrían argumentos para justificar un acuerdo de tal calibre. Sin embargo, cierta ínclita tendencia al maniqueísmo procaz, o al menos a la generalización patriótica, permite intuir algunos motivos espirituales, y hasta estrictamente religiosos, entre los miembros del Gobierno de la capital. La democracia cristiana, que como el comunismo pasó a la gloria de los libros de texto (imagino que ni eso) en favor del neoliberalismo feroz, brilla por su ausencia en el Ayuntamiento para desazón de muchos, pero el beaterío, que es una cosa muy distinta, se mantiene intacto en su registro más esotérico. ¿Piensan que exagero? En absoluto. Atiendan al logo diseñado por los creativos de turno para promocionar la candidatura de Málaga a la Capitalidad Cultural de Europa en 2016. Los tendidos luminosos navideños instalados en los accesos a la urbe, en Ciudad Jardín o junto a la Comisaría, permiten ver el símbolo, que reza sencillamente 2016., desde atrás o como en un espejo. Pues bien, en esta posición se lee, de manera clara, el siguiente criptograma: dios. Nada más y nada menos. El mismísimo Creador del cielo y de la tierra ha sido convocado para prestar su apoyo. Quien dude todavía acerca de las posibilidades malagueñas para hacer frente a Córdoba, Cáceres, Tarragona y a Roma entera si se lo propusiera ya tiene motivos para convertirse a la esperanza de Francisco de la Torre: Dios juega de nuestro lado. Si el Divino inspiró a Bush para invadir Iraq, ¿por qué no habría de echar un cable a Málaga, ahora que hasta tenemos monumento a Fray Leopoldo? El obispo no se ha pronunciado y tampoco se sabe lo que pensará la Unión Europea de todo esto, aunque los estatutos para las capitales culturales del continente no hacen mención a intervenciones redentoras. He aquí, de cualquier forma, la presencia del Altísimo, revelada desde un misterio sólo comparable a la interpretación que hacía el simpar Alfonso Guerra del lema del PP para una pasada campaña electoral, también leído al revés: Soluciones. Hagan la prueba y verán.

Así pues, como cantaba el salmista, nos asiste Dios desde lo alto. Claro, que cabría preguntarse a qué Dios se refiere el Consistorio exactamente: ¿Al ideal platónico de la perfección? ¿Al motor inmóvil de Aristóteles? ¿A la supremacía gnóstica como vía de conocimiento que arrancó en Plotino y culminó en María Zambrano? ¿Al garante universal de Stephen Hawking? ¿A la representación de la alteridad de Lévinas? ¿Quizá al enemigo silencioso y ciego de Albert Camus? No lo sabemos. Nadie ha dado explicaciones. Pero precisamente esa enigmática soledad del nombre, Dios, tan repleta de contenidos significativos, tan bisílaba y sin embargo omnipotente, embriaga de cosmología y conexión con lo absoluto. Todo es posible. Incluso que Málaga sea Capital Cultural de Europa en 2016. Ni la cofradía de los Estudiantes lo habría maquinado con tan abrumadora perfección.

Pero eso no es todo. ¿Saben cuántas bombillas navideñas resultan de la resta de las que alumbran el Parque y las que adornan la Alameda? Esta cifra: 666. El mal acecha. Feliz Navidad a todos.

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