Una asistencia cada vez más natural

  • A pesar de que apenas el 1% de mujeres piden su plan de parto, la atención es menos intervencionista

Una mujer con su bebé tras dar a luz, ya en el área de Puerperio. Una mujer con su bebé tras dar a luz, ya en el área de Puerperio.

Una mujer con su bebé tras dar a luz, ya en el área de Puerperio.

Hace casi una década y no sin cierta polémica se comenzó a implantar el plan de parto en los hospitales andaluces. La iniciativa daba la posibilidad a la futura madre de decidir -priorizando siempre su seguridad y la del bebé- cómo quería dar a luz. El plan de parto era consecuencia de la convicción de que el parto es un proceso natural que debía ser menos intervencionista. Su aplicación se ha traducido en que la rotura de la bolsa es más espontánea, las contracciones son menos medicalizadas, se rasura menos a la mujer y se le ponen menos enemas. Es decir, en ofrecer una asistencia con las garantías de un hospital, pero con tanta naturalidad como desee la mujer; con la seguridad de madre e hijo siempre como prioridad. "Cada vez vamos a una asistencia menos intervencionista, respetando las dinámicas espontáneas", explica el jefe de Ginecología y Obstetricia del Materno, Jesús Jiménez.

El facultativo no es partidario de las corrientes que se apuntan a los nacimientos en domicilio. "Dar a luz en casa es asumir unos riesgos que en el siglo XXI no son asumibles", señala. Justamente, para dar respuesta a la demanda de nacimientos cada vez más naturales en los que la pareja disfrute de la llegada de un hijo, el Materno ha potenciado en los últimos años la humanización del momento más importante de la vida. Las mujeres que piden el plan de parto son testimoniales. Poco más del 1%. "El 99% se fían de los profesionales", sostiene el jefe de la Unidad.

Generalmente, las embarazadas ya vienen orientadas por la matrona de su centro de salud. Así que siempre que sea un parto de bajo riesgo, los profesionales respetan que sea mínimamente invasivo. En otras palabras, lo más natural posible. Dentro de esa humanización del proceso se incluye entre la semana 28 y 32 del embarazo una visita al paritorio. Las matronas de los centros de salud, en coordinación con el Materno, organizan un recorrido por las instalaciones en las que darán a luz. La iniciativa apunta a reducir el estrés en el momento del parto y a que las mujeres conozcan el entorno en el que darán a luz. El hospital también cuenta con una escuela de lactancia que fomenta la alimentación natural y enseña a las madres a dar el pecho.

El Materno está embarcado desde hace poco más de un año en su acreditación IHAN (Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia). En síntesis, en que se certifique la cualificación del trabajo que ya hacen sus profesionales. "Estamos dando los pasos en el cuidado de la madre y del bebé. Esto es un camino", afirma Jiménez.

El Materno -aparte de la cualificación de sus profesionales para asistir los embarazos de alto riesgo, los grandes prematuros y otros casos complejos relacionados con la maternidad- dispone de una UVI con tres camas. Este dispositivo le permite asistir además a las pacientes más complicadas en el embarazo, parto y puerperio. También cuenta con un Hospital de Día Obstétrico. Estas instalaciones posibilitan que las embarazadas se sometan a controles de forma ambulatoria. Durante el día están vigiladas y asistidas por profesionales, pero por la noche no necesitan quedarse ingresadas en el Materno, sino que pueden irse a casa a fin de que su vida familiar se altere lo menos posible, compatibilizando esa conciliación con una vigilancia de su proceso clínico.

Para el responsable de la Unidad, el reto de los profesionales consolidar y avanzar en la asistencia para que sea "de las mejores" de España. Y, según Jiménez, el Hospital Materno cuenta con las instalaciones y los profesionales "para ser punteros en este país".

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