La ayuda que aún aguarda su viaje

  • Unas 400 cajas de ropa, calzados, alimentos y medicinas se almacenan en Tabacalera a la espera de un patrocinador para el contenedor que las lleve a El Congo

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En la zona petrolera de Pointe Noire, en la República del Congo, el ingeniero malagueño José Antonio Segura encontró un trabajo en el mantenimiento de una plataforma. Pero no halló sólo eso. También descubrió un país tan rico como pobre y cuyas gentes viven en tal desigualdad que si bien hay personas que cobran más de 100 euros al día, la mayoría de las familias subsisten con ese dinero al mes. La esperanza de vida no llega a los 50 años, hay demasiada mortalidad infantil y las escuelas en las aldeas no tienen más que paredes y un techo. Ante esta situación que ve a diario, José Antonio y su compañero Jaime Ruiz decidieron actuar. Iniciaron una campaña particular en la que han logrado involucrar a empresas e instituciones y ya han inventariado más de una tonelada de ayuda. Ahora esperan un patrocinador para el contenedor que la tiene que llevar hasta El Congo.

En un sótano de Tabacalera, en el módulo 3, una veintena de voluntarios recoge y cataloga material escolar, juguetes, colchones, ropa y zapatos, alimentos no perecederos, pañales y medicamentos cuya fecha de caducidad se extienda a 2014. Ya tienen entre 300 y 400 cajas pero aún está pendiente conseguir la financiación para fletar el contenedor, que cuesta alrededor de 3.500 euros. En cuanto tengan la logística preparada, lo enviarán a través de Cáritas Málaga para ser recepcionado por Cáritas Congo. "Ellos se encargarán de distribuir la ayuda", dice José Antonio, que hoy vuelve a su puesto en el país africano después de pasar su semana de vacaciones trabajando en este proyecto humanitario.

"La mitad de lo que hemos recogido es ropa y luego tenemos unos 280 kilos de alimentos", explica el ingeniero que pretende ampliar esta última cifra en los próximos días porque es un poco menor de la que estimaban. También han reunido 70 colchones donados por Mi Colchón y el hotel La Barracuda. Otras empresas que han aportado a la campaña Málaga por el Congo ha sido Ceregumil, Conservas Ubago, Cafés Santa Cristina, Leroy Merlín, Pedregasol, DHL y Aceites el Niño. Dos institutos también se han sumado a la iniciativa. "Sin esperarlo, llegaron desde el IES Los Manantiales con una furgoneta cargada con 250 kilos de materiales, fue una gran sorpresa", relata Segura.

También han tenido puntos de recogida en Écija, Torremolinos, Monda, Colmenar y Periana. En cada lugar en el que tenían un familiar o un contacto han lanzado las redes de la solidaridad y han conseguido respuesta. "Estamos contentos, ha salido bien", agrega satisfecho de la implicación malagueña con un país que le queda tan lejos, en todos los sentidos. Si ahora la crisis ha dificultado la vida de miles de familias malagueñas, en El Congo, que pasa por un periodo de bonanza económica, vivir en la pobreza es la normalidad.

La sanidad pública cubre la asistencia médica en un hospital, pero no los medicamentos y hay un porcentaje elevado de huérfanos, ya que existe la poligamia masculina y algunos padres repudian a sus hijos. En el orfanato "viven con una muda de ropa nada más, duermen en el suelo y juegan con un balón de trapo", relata José Antonio, que ha visto "dos mundos totalmente distintos". Las familias suelen vivir en habitaciones de 15 metros cuadrados cuyo alquiler les cuesta 50 euros al mes. Los pisos son para los ricos y los trabajadores extranjeros, ya que su precio puede subir de los 2.500 euros mensuales.

No hay agua corriente, la que se extrae de los pozos no es demasiado apta para el consumo y en los corralones comparten una suerte de letrina. La ducha, con suerte, la ven una vez a la semana. Además, alejarse a más de 100 kilómetros del radio urbano puede resultar bastante peligroso. Tampoco hay aceresa y "el tráfico es caótico, hay muchos atropellos".

Todo es más complicado si trabajadores como la secretaria de este malagueño no supera los 250 euros mensuales y, a pesar de eso, esa cifra supone "un buen sueldo allí". La campaña Málaga por el Congo no cambiará la situación pero sí que pondrá su grano de arena.

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