El bilingüismo llega al 14% del alumnado de centros públicos en su primera década

  • En 2011 eran 13.000 escolares los que cursaban estas enseñanzas, ahora son 45.000 La clave para este ambicioso programa, el profesorado

En 2005, un total de 17 centros de la provincia de Málaga se apuntaron al Plan de Fomento del Plurilingüismo impulsado por la Junta de Andalucía. Siete años antes, el IES Cánovas del Castillo ya inició su implantación de francés de forma experimental y el alemán se instaló en aulas de Torrox. Una década después, ya son 145 los colegios e institutos sostenidos con fondos públicos que imparten enseñanzas bilingües, 132 de ellos en inglés. Y si en 2011 había 13.000 alumnos, lo que representaba un 4% del total, este curso a punto de terminar ha llegado a los 45.000, lo que supone un crecimiento de diez puntos en los últimos cuatro años.

Precisamente ese año, en 2011, hubo un cambio de normativa y todos lo centros que acogían el bilingüismo a partir de esa fecha tenían que incorporar todas sus líneas bilingües. De ahí, que los creados entre 2005 y 2011 están poco a poco ampliando líneas. El año pasado fueron 16 y este año sumarán unidades una veintena de colegios e institutos. "Lo que se conocían como secciones bilingües se ofertaba como una opción y los padres elegían, se llegó a hablar de segregación, pero cuando se consolidó en 2011 ya se oferta para todos", explica María Fernández, responsable provincial de Plurilingüismo en la Delegación de Educación. Antes, señala, "si había suficiente demanda se abría una nueva línea o se intentaban hacer grupos mixtos con desdobles" para que los alumnos de bilingüe pudieran dar el porcentaje mínimo de materias en el otro idioma. Pero ahora "se trabaja mucho en la consolidación de centros totalmente bilingües", agrega.

Para la responsable provincial del programa, éste supone "la apuesta educativa más ambiciosa hecha en Andalucía, es una mejora muy importante en la enseñanza de idiomas, aunque hay que reconocer que todavía estamos en pañales, estamos dando los primeros pasos porque tiene sólo diez años". Esta inversión a medio y largo plazo, subraya, está empezando a dar sus frutos y "es ahora cuando se comienzan a visibilizar sus resultados". Todo ello no sería posible sin la implicación del profesorado, más de 9.600 en toda Andalucía. "Estas enseñanzas requieren mayor apoyo familiar, es un esfuerzo colectivo, empezando por los docentes, que se han formado en su tiempo libre y con su dinero en muchos casos", subraya.

También destaca la responsable de Plurilingüismo que estas enseñanzas han supuesto "un cambio estructural en los centros muy potente". Primero, resalta, porque han tenido que contar con profesorado formado, no sólo lingüísticamente sino en la metodología Aicle, la que se requiere para impartir las materias en otros idiomas. "A los profesores se les requiere cambiar sus programaciones, unificar contenidos con el resto de asignaturas, coordinarse con el resto y que exista en el centro una planificación integral", apunta Fernández. A los docentes se les pide el B2 del idioma correspondiente. En 2020 necesitarán el C1.

En cuanto a las clases impartidas en el segundo idioma, en Primaria son obligatorias Ciencias Naturales y Ciencias Sociales y, si es posible, Artística o Educación Física. En Secundaria, se exige un mínimo de dos asignaturas por nivel, aunque la mayoría de centros imparten más. "No se suelen parar en el mínimo, los coordinadores hacen un trabajo loable, se implican y apuestan por ello, hay centros que tienen cinco asignaturas en ESO", comenta la responsable. También supone un esfuerzo económico para la Junta, ya que implica un cupo más de profesor en cada centro, es decir, aumentar en una persona la plantilla. En Secundaria son necesarios dos profesores por línea y en Primaria uno para cada tres grupos.

Los libros de texto y el material de apoyo es decisión del claustro, pero para este año en el que se cambian los manuales, casi todos van a apostar por ediciones en inglés. Lo que también ha cambiado es el enfoque de la enseñanza que ahora es totalmente comunicativo, según Fernández y subraya que "la gran carencia con el inglés es la pronunciación y en esta hay que centrarse para dejar de tener esa carencia como país".

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