Por la boca muere el pez

LA escalada en el enfrentamiento dialéctico entre socialistas y populares a cuenta de sus respectivas políticas en torno a Marbella, desarrollado durante todo el fin de semana, debe encontrarse en el fondo de la decisión del secretario general del PSOE de Málaga, Miguel Ángel Heredia, de retar al Partido Popular a un debate público sobre las inversiones socialistas en esta ciudad. "Las cifras y los hechos son más rotundos que las palabras huecas del PP" ha dicho Heredia a la hora de lanzar el guante, seguramente convencido de que por la boca muere el pez.

El responsable provincial del PSOE no ha escatimado argumentos para intentar neutralizar las críticas de los populares. En opinión de Heredia "somos los socialistas quienes hemos impulsado las obras históricas del soterramiento, mientras que Arenas siendo ministro iba a Marbella sólo a tomar el sol y a ver a Gil para cerrar el acuerdo de Diputación", para añadir que, a su juicio, "el PP no hace política, monta circos semanales en los que lanza discursos contradictorios entre provincias y manipula la realidad sin pudor".

El mosqueo palpable del dirigente del PSOE ante el discurso del PP se basa en un rosario de datos que desgrana señalando que "Marbella ha recibido en esta legislatura más de 200 millones de euros de inversión de las administraciones socialistas. 66 millones de euros del Gobierno central para acometer la obra del soterramiento, 36 millones a través del Plan Zapatero, un montante de 55 millones de la Junta para la ampliación del Hospital Costa del Sol, aparte de otras inversiones como las efectuadas en materia de depuración de aguas".

Entre los argumentos aportados por Heredia para fundamentar su desafío a la dirección popular no olvida la existencia de nuevos escándalos en la política marbellí que, a su juicio, convierten al PP en el partido con menos legitimidad para hablar de agravios. Y pasa a recordar asuntos como la adjudicación de tres locales a una sociedad relacionada con un hermano de una concejal; el del edil que arrendó al Consistorio el edificio donde hasta finales del pasado curso se encontraba el Conservatorio; o el del concejal propietario de la empresa de materiales de construcción que también ha mantenido importantes relaciones comerciales con el Ayuntamiento.

En honor a la verdad hay que decir que la primera piedra de la actual espiral de descalificaciones entre los dos grandes partidos la colocaba el pasado viernes la delegada del Gobierno andaluz en Málaga, María Gámez, que ante la celebración el sábado de un acto del PP, bajo el eslogan "Si Marbella aporta más, por qué recibe menos", distribuía entre los medios un comunicado en el que calificaba de irreal la denuncia de los populares y adjuntaba una exhaustiva relación de las acciones del Ejecutivo autonómico en la citada ciudad.

Como era de esperar las principales críticas de Elías Bendodo y Javier Arenas en el citado acto público fueron dirigidas a Gámez, al candidato local del PSOE, José Bernal, e incluso al presidente de la Junta, José Antonio Griñán. A los dos primeros, el presidente popular andaluz les espetaba que "si quieren ser candidatos, que dejen sus responsabilidades y no hagan la campaña con coches oficiales y con fondos públicos que son de todos los andaluces", y al segundo le diagnosticaba que sufría el "complejo brutal que siempre han tenido los socialistas a la hora de hablar y de defender a Marbella".

El estrambote a la polémica lo ponía horas después el secretario de Comunicación del PSOE andaluz, Francisco Conejo, cuando decía que "para Arenas la ciudad que más da y menos recibe es aquella en la que se encuentra. Hoy Marbella, otro día Málaga, el siguiente Almería. Esa es la rigurosidad del PP de Arenas, el rey del oportunismo, la demagogia y la mentira".

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