El bosque de cobre del Genal

  • La llegada del otoño deja en los castañares su tradicional color rojizo

  • Cientos de personas acuden a contemplar el espectáculo de color y realizar rutas

Terminada la recogida de la castaña y en el ecuador del otoño, los bosques de castaños comienzan a coger ese color cobrizo que los hace tan especiales en este época del año, lo que atrae a miles de personas a esta zona del Valle del Genal para contemplarlos o realizar alguna ruta gastronómica por los mismos. En estos días, cuando todavía el amarillo y verde compiten en las hojas de los castañares por ser el color dominante, ya se pueden ver a algunos senderistas por los muchos caminos públicos que existen en la zona por los que se pueden realizar excursiones libremente. Precisamente, el hecho de que buena parte del monte no esté alambrado hace que en ocasiones los senderistas piensen que todo es público, aunque los caminos suelen estar señalizados por pivotes oficiales.

La simple circulación por alguna de las carreteras en las que se encuentran los castaños ya hace que pasemos entre un tupido bosque de castaños que en ocasiones se cierran sobre la propia carretera provocando la sensación de pasar por un túnel natural. Además, también son diversas las empresas que en estas fechas organizan excursiones por estos bosques para realizar rutas de distinta dificultad, si es que se opta por una experiencia de mayor envergadura. Otros, sin embargo, optan por conocer los municipios de la zona y los bosques que están más cercanos.

La búsqueda de setas también es un reclamo para los municipios de la comarca

Las opciones para los que se acercan a conocer los castañares son diversas, ya que existen recorridos de larga distancia, como el que une Pujerra y Estepona, y otros mucho más cómodos y que enlazan unos municipios con otros, lo que permite también conocer diferentes poblaciones de la zona.

De igual modo, en estas fechas también es habitual encontrarse con buscadores de setas, aunque este año, debido a las pocas precipitaciones, no es un producto demasiado frecuente, aunque algunas de estas personas sí que han logrado llenar varios de sus canastos con este apreciado manjar. Un ejemplo de ello son Gonzalo Sarria y María Villada, dos vecinos de Marbella que llevan años subiendo al Valle del Genal a buscar setas, eso sí, como gran parte de los seteros, guardan con celo los lugares en los que suele haber una mayor presencia de setas. Este año tampoco han faltado a su cita y con buenos resultados, ya que, a pesar de las pocas precipitaciones, volvían a casa con varias cajas de setas, aunque tras una buena caminata por las empinadas laderas de la zona.

Ellos disfrutan al mismo tiempo de una actividad como la búsqueda de setas y del paisaje que alza sobre el suelo que les aporta los manjares que van buscando. No son los únicos en estas fechas, es una imagen habitual en la zona ver a los seteros sumándose al colorido bosque de castaños y a sus laderas cubiertas por hojas.

Una actividad micológica que también ha pasado a convertirse en un reclamo para los municipios que la comarca, que en estas fechas organizan jornadas para acercar esta actividad a los visitantes y ayudar a conocer las diferentes variedades de setas, ya que algunas de ellas presentan muy pocas diferentes entre las que son comestibles o las que pueden ocasionar la muerte o importantes intoxicaciones, por lo que se recomienda siempre solo recoger aquellas variedades que se sepan reconocer sin confusiones. En estas fechas municipios como Júzcar, Benarrabá o Cortes de la Frontera tienen actividades encaminadas a conocer la micología en la Serranía de Ronda. Antonio es otro de los aficionados que este año he tenido suerte a pesar de la sequía. "Hemos encontrado un importante número de yemas de huevo", explica orgulloso, ya que se trata de una especie de seta muy apreciada.

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