Con las botas y en el tajo...

  • Una amplia representación de la sociedad malagueña visitó la obra del Metro

Málaga se puso ayer las botas y pisó los tajos del Metro. Lo hizo metafóricamente, a través de una nutrida representación de la sociedad de la capital de la Costa del Sol, que abrigó a representantes de la política municipal y autonómica, miembros de los sindicatos y portavoces de las asociaciones vecinales y de comerciantes, entre otros muchos. Casi un centenar de personas que comprobó in situ el estado de los trabajos constructivos en Carretera de Cádiz.

La de ayer fue una jornada poco habitual en el proyecto del suburbano, cuya estampa está más acostumbrada a las máquinas y a la mirada curiosa de los vecinos, que a la visita de tan selecta representación. Pero también lo fue para muchos de los asistentes, obligados a cambiar los zapatos finos por botas de agua y a colocarse sobre los trajes de oficina llamativos chalecos amarillos.

La liturgia previa a la entrada en los tajos fue la que permitió ser testigo de las imágenes más coloridas. Entre sonrisas y rostros de sorpresa, la consejera de Obras Públicas, Concepción Gutiérrez, se calzaba con esfuerzo las botas pertinentes después de ayudar al alcalde, Francisco de la Torre, a ponerse el chaleco. Una entrañable cercanía casi inaudita entre ambos políticos.

Entre tanto color amarillo chillón se acaba por no distinguir a nadie. Aunque en el pelotón había empresarios de la talla de Francisco Vera; delegados provinciales como el del Gobierno, José Luis Marcos, el de Turismo, José Cosme, o el de Economía, Enrique Benítez; buena parte de los concejales de la Casona del Parque, entre los que estaban Marisa Bustinduy (PSOE) y Pedro Moreno Brenes (IU); el vicerrector de Infraestructuras de la Universidad, Rafael Morales; el director del PTA, Felipe Romera; así como una buena representación de arquitectos, como Rafael Reinoso, Salvador Moreno Peralta y Agustín Benedicto. Y un largo etcétera.

Todos, casi de la mano, recorrieron los cuatro kilómetros del ramal en autobús, dando una imagen que sobresaltó a más de un viandante. "Parecemos un montón de chinos", ironizaba uno de los invitados. Y juntos pasearon por las entrañas del primero de los túneles excavados, sintiéndose protagonistas del mayor proyecto en la historia de la ciudad.

Una curiosidad. ¿Cómo habrán quedado los zapatos del concejal de Urbanismo, Manuel Díaz, tras el paseo por el interior del túnel del Metro? Fue de los pocos que osó adentrarse en la zanja sin botas, según dijo, porque ya no había de su talla.

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