El camello que se libró por intentar timar a unos policías

  • Trató de vender supuesta droga a dos agentes de paisano en el 'botellódromo', pero tuvo que ser puesto en libertad porque la bolsa contenía una corriente piedra

La estúpida inteligencia de un camello se ha convertido en su mejor aliado para eludir el calabozo y probablemente la cárcel a pesar de que intentó vender droga a dos agentes de paisanos. ¿Por qué? Pues porque su fin era timar a alguien y lo que realmente ofreció a los policías era una piedra envuelta en una bolsita de plástico. Al no tratarse de ninguna sustancia estupefaciente, tuvo que ser puesto en libertad.

Según informaron fuentes policiales, los hechos se produjeron la madrugada del viernes de la semana pasada en el botellódromo que el Ayuntamiento de Málaga habilita todos los fines de semana en el Paseo de los Curas. La Policía Local despliega un dispositivo especial formado por agentes uniformados y de paisano que habitualmente controlan que no se incumplan las normas relacionadas con el consumo de bebidas alcohólicas y que no se produzcan altercados de orden público o delito alguno.

Dos agentes infiltrados entre el gentío fueron abordados por un joven que les dijo que podía proporcionarles droga de forma rápida. Estos decidieron seguirle el juego y aceptaron el ofrecimiento. El individuo, del que no trascendieron datos, sacó una bolsa y, cuando se iba a producir la transacción, los agentes se identificaron como tales y lo detuvieron acusado de un delito contra la salud pública.

El joven fue trasladado a dependencias del Grupo de Escoltas, Menores y Atención Ciudadana (Gemac) donde se abrió la bolsa que supuestamente contenía droga. La sorpresa fue mayúscula cuando se comprobó que no era ningún estupefaciente, sino una piedra pequeña. Las citadas fuentes explicaron que esta circunstancia motivó su puesta en libertad, ya que, aunque tuviese intención de traficar y intentase engañar a los policías de paisano, al no tratarse de droga no se le podía imputar ningún delito. El carácter timador del camello compensó su estupidez.

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