El campo rondeño se hace andino

  • La comarca de la Serranía cuenta ya con una de las mayores cabañas de alpacas de toda España · Una familia inglesa cuida un rebaño de estos animales

En la creciente lucha entre quienes pretenden crecer más o menos a costa de nuestros recursos naturales, un buen ejemplo de cómo utilizar adecuadamente el territorio, sin abusos, señala al fomento de algunas novedosas maneras agrarias o ganaderas.

Para dar ejemplo, han tenido que llegar a la Serranía de Ronda, desde el este de Inglaterra, los miembros de la familia Cobb, quienes han traído consigo un rebaño de alpacas, cuyos últimos integrantes fueron desembarcados esta misma semana en la finca Los Leñadores, en mitad de tres imponentes colinas serranas, en el lugar conocido como La Atalaya, a pocos kilómetros de Cañete la Real.

Bucólica imagen para un empeño de tales características. Porque en la comarca de Ronda ya se crían 42 alpacas, lo que convierte a la Serranía en una de las principales comarcas productoras de este ganado, ante una cifra total de 300 cabezas en toda España. El número, sin embargo, dista aún mucho de las 20.000 alpacas que ya hay en Reino Unido o las 5.000 que suman Francia o Alemania. Destacan también, en toda Europa, las cabañas existentes en el Benelux.

El animal procede de Perú y, aunque su domesticación se documenta en los inicios de nuestra era, con la cultura Mochica, cuentan que estos animales, cuya derivación no ha podido determinarse hasta el momento con seguridad, datan de períodos anteriores a la misma Historia. Comen mucho menos que una oveja -1,5 kilos de alimento al día, frente a los 4 kilos que necesita la especie - y sólo tienen una cría por año. "Son animales muy solidarios entre sí, dóciles, elegantes y muy curiosos", cuenta Nigel Cobb, el padre de esta familia, mientras da de comer a las integrantes de un domesticado grupo.

Pero los incas destacaron otra de las cualidades de la alpaca, al calificar su lana como la fibra de los dioses. "Es una de las lanas más finas del mundo, sólo comparable con el cachemir", cuenta Nigel, al tiempo que se apresura a mostrar los resultados del tratamiento de la fibra, con forma de abrigo, incluso. Mientras también enseña cómo la lana de color negro es la única fibra natural de ese color que produce una especie animal.

"Pensamos vender lana, pero también vender crías". Estima Nigel que a finales de este año podrá comerciar unas 25, cuando su cabaña ya supere las 70 cabezas de ganado. Una hembra, de entre 3 y 4 años, pura raza como las que tienen los Cobb, cuesta entre 10.000 y 20.000 euros. Algunas se han vendido ya a gentes de Arriate, Gaucín e incluso Córdoba, aunque en esta finca se mantendrán los animales más fuertes, los que portan incluso la línea sanguínea de los Accoyo, los más cotizados.

Pero la tradición inglesa manda cuidarlos como mascotas. Además Ginny, la esposa, cuenta cómo es vital ante sus dolencias la influencia terapéutica de sus animales.

Si en el futuro una pequeña industria manufactura la lana y en torno a los animales aparecen criadores o veterinarios, "mejor aún". De momento, la presentación en sociedad de estos animales se celebrará el próximo 1 de marzo en Arriate, en la primera feria española dedicada exclusivamente a las alpacas.

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