Una 'canasta' cada vez más grande

  • La cadena malagueña La Canasta desafía a la crisis y abre cinco nuevos locales en apenas un año y medio de los cuales tres están en el centro histórico de la capital

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Ante las crisis económicas hay dos opciones: esconderse y esperar que amaine la tormenta o lanzarse a por todas e invertir incluso más que antes buscando nuevas oportunidades de negocio. De hecho, los expertos suelen decir que de los malos momentos salen grandes empresas. No es el caso del grupo La Canasta pues esta compañía nació en 1954, aunque sí es verdad que ha desafiado la crisis desplegando un nuevo arsenal de establecimientos.

La empresa malagueña ha abierto cinco nuevos locales en apenas un año y medio de los cuales tres están en el centro histórico de Málaga (Hilera, Plaza de la Constitución y Atarazanas), uno en Arroyo de la Miel y otro en Alhaurín de la Torre. "No nos gusta hablar de expansión, pero sí de consolidación. Estábamos más presentes en la zona costera que en el centro de la capital por lo que decidimos hacer estas tres nuevas aperturas", comenta Conrado Hernández, director de hostelería de Grupo La Canasta.

En estos momentos, la firma malagueña tiene casi medio centenar de establecimientos repartidos por todo el litoral y, por ahora, no prevén abrir más a corto plazo. "Este año no inauguraremos más locales porque el objetivo es estabilizar lo que tenemos", explica Hernández, quien puntualiza que "abrir locales es fácil, pero lo difícil es mantenerlos". En este sentido, el directivo de La Canasta reconoce que la idea de abrir cinco locales en menos de dos años "no es algo que surgiera de repente, sino que ya formaba parte del plan de empresa y se están cumpliendo los plazos previstos".

El origen de esta empresa data de 1954 cuando la familia Cárdenas montó una panadería. Tres décadas después decidieron diversificar el negocio y entrar de lleno en el mundo de la pastelería, la hostelería y la cafetería creando el primer local de La Canasta en la avenida La Aurora de la capital. Hoy en día, esa pequeña panadería inicial se ha convertido en un grupo empresarial con 300 empleados y una gran fábrica en el polígono Guadalhorce donde elaboran todos los productos.

Primero fue el pan, luego los pasteles y ahora la empresa quiere dar un nuevo giro a su concepto de negocio. Por una parte, quiere dar almuerzos y ya ha desarrollado e incorporado una serie de productos, que han denominado snack-ing, en varias de sus tiendas. También están sirviendo de sede para presentaciones de productos malagueños, catas, etcétera y, en tercer lugar, quieren hacerse un hueco en el mercado del catering para eventos. En este sentido, Hernández afirma que no solo facilitan todo tipo de alimentos y presentaciones para, por ejemplo, una boda, sino que además "buscamos desde el maquillador hasta la limusina". Una canasta cada vez más grande.

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