La carrera de obstáculos del Metro

  • Pasear en silla de ruedas por la calle La Unión desde que empezaron los trabajos del futuro suburbano es una misión imposible debido a la estrechez de la acera

El día a día en una silla de ruedas ya es difícil para quien lo sufre, pero más aún cuando los obstáculos se multiplican por culpa de una obra de tal envergadura como es el futuro Metro de Málaga. Marisol Torres es una de las personas con discapacidad que desde hace tres meses tiene un verdadero problema para salir de su casa situada en plena calle La Unión. Lo primero que se encuentra cuando sale del portal del número 45 de esta calle es una valla que apenas le deja maniobrar con su silla de ruedas. Esfuerzo y habilidad no le faltan, aunque algunas veces no tiene más remedio que requerir la ayuda del primer transeúnte que pasa por allí.

Un simple recorrido a lo largo de esta calle basta comprobar lo cuesta arriba que se le hace a esta minusválida salir a la calle. El espacio que queda libre entre la valla que separa la obra del Metro y la fachada de los edificios apenas supera el metro de ancho en algunos casos. Marisol asegura que hay tramos de la acera en los que no cabe la silla de ruedas y "paso rozando o tengo que pedirle a alguien que la mueva para poder pasar".

Pero cuando se topa de frente con el carrito de un bebé o con una señora que viene de la compra con un carro resulta ya imposible. "Si no hay un hueco para que se aparten, ha habido veces en las que han tenido que levantar el carrito a pulso y pasarlo por encima de mi para que yo pudiera pasar", asegura indignada. De hecho, en apenas media hora que duró el paseo fueron al menos cinco las veces en las que se produjo un capítulo similar. A pulso también tuvo que pasar un joven que intentaba pasear en bicicleta por la estrecha y mal pavimentada acera que ha quedado para el paso de los transeúntes desde que empezaron las obras del Metro en la calle La Unión.

Ni siquiera, explica Marisol, se han respetado las rampas para minusválidos que había anteriormente en las aceras, algo que pudo comprobar al intentar subir sin éxito el escalón que las obras han dejado en un tramo de la calle.

Pero el problema real surge cuando Marisol se encuentra de frente a otra persona en silla de ruedas, ya que en ese caso una de las dos "no tiene más remedio que dar marcha atrás" sorteando los obstáculos que encuentra a su paso. La situación que vive a diario cuando tiene que salir a realizar cualquier gestión ya la ha denunciado en numerosas ocasiones ante la oficina del Metro. Pero, de momento, la respuesta que ha obtenido de poco le ha servido.

No es la única que se ha quejado. Los vecinos de la calle La Unión se muestran bastante "indignados" con el estado en el que han dejado los accesos a los edificios y comercios de la zona. Aunque lo que más les preocupa es que en caso de emergencia no pueda llegar hasta allí ni un coche de bomberos ni una ambulancia. Es lo que le ocurrió hace apenas una semana a un hombre que sufrió un amago de infarto en una oficina bancaria ubicada en esta calle. Mario Fernández, que regenta un comercio justo enfrente , lo presenció todo y asegura que después de más de una hora en la que los sanitarios intentaron sacarlo en camilla "hubo que hacerlo en una silla por falta de espacio".

Los vecinos se quejan de que es la "única" calle por la que discurrirá el futuro Metro tan estrecha para que puedan convivir de forma pacífica durante el tiempo que duren las obras. "No estamos en contra de que se haga", según José Ávila, que también vive en esta calle, pero "confiamos en que no se prolonguen más de los 14 meses previstos y que nos podamos reunir de forma periódica con los responsables de los trabajos para que al menos nos informen sobre su desarrollo". Todavía queda un largo camino y no tendrán más remedio que armarse de paciencia.

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