Los casos se multiplican casi por 20 en una década

  • La demanda para dejar el alcohol en Proyecto Hombre pasó del 1,59% en 1996 al 30,04% en 2009

51%

Diecinueve veces. Eso es lo que ha crecido en poco más de una década la demanda para desengancharse del alcohol en Proyecto Hombre. Según la memoria de la ONG, en 1996 los usuarios por esta causa suponían el 1,59%. En 2009, habían aumentado al 30,04%. Casi el 10% de las 679 personas que Proyecto Hombre tiene en tratamiento son alcohólicos puros. Es decir que únicamente son adictos a esta sustancia. La mayoría son adultos que ya peinan canas. Pero según el director de Proyecto Hombre, Juan José Soriano, a medida que baja la edad, el perfil va cambiando hacia alcohólicos politoxicómanos que también consumen cannabis y cocaína.

Las estadísticas de la ONG indican que pese a que está prohibida la venta de alcohol a menores, el pico de mayor consumo (51,19%) se registra entre los 14 y los 16 años. "Hay una excesiva permisividad con el alcohol", alerta Soriano.

Mario Pallín -el presidente de ÁREA, una asociación con tres décadas de experiencia en la rehabilitación de alcohólicos- sostiene que hace unos años una persona tardaba 10 ó 15 años en llegar al alcoholismo, pero que con el botellón "ese tiempo se ha acortado".

Tanto Proyecto Hombre como ÁREA coinciden en que los varones son mayoría entre los alcohólicos. Hay cuatro hombres por cada mujer enganchada a esta sustancia.

Soriano también apunta que el alcohol es el "articulador del ocio y de las relaciones sociales" de los jóvenes que consumen sobre todo en fines de semana. Desde Proyecto Hombre se recuerda que España es el séptimo país del mundo en el consumo de alcohol, "una situación que hace que se pierda la conciencia sobre que también es una droga". Pero Soriano insiste en que "es necesario reconocer que es la droga más usada".

Y la lista de daños que causa no es corta. Dependencia alcohólica, cirrosis hepática, enfermedades cardiovasculares, trastornos psíquicos, accidentes de tráfico, siniestralidad laboral y aumento de la agresividad.

Aurelio Grondona, médico de familia, advierte que cuando la ingesta de alcohol traspasa lo saludable -y según su consejo nunca deben beberse más de un par de copas de vino o dos cervezas pequeñas al día- se genera tolerancia y se acaba desarrollando una adicción. Por su experiencia, el facultativo señala que el alcoholismo suele darse con otras dependencias, bien de otras sustancias o del juego, lo que deriva en el aislamiento social del enfermo. Grondona insiste en que "lo ideal es no beber", pero añade que si se bebe, debe hacerse con la comida y "autolimitándose a un par de copas de vino o de cervezas al día".

Pero cuando la adicción ya se ha producido, el facultativo aconseja que la persona o sus familiares pidan ayuda a su médico porque hay tratamientos y recursos para ayudar a estas personas a salir del pozo que supone el alcoholismo.

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