soltando grillos

La cena del pescaíto y otras cuchipandas

  • Una de las pocas cosas positivas que nos ha traído la tiesura de las arcas públicas es una mirada menos distraída por parte de los ciudadanos frente a los dispendios públicos

La cena del pescaíto y otras cuchipandas La cena del pescaíto y otras cuchipandas

La cena del pescaíto y otras cuchipandas / rosell

De todas las cuchipandas pagadas con dinero público una de las que tenía más tradición en Málaga era la denominada cena del pescaíto, ese encuentro que organizada cada año el Ayuntamiento de Torremolinos el día previo a la inauguración de la Feria Internacional de Turismo de Madrid, Fitur. Durante muchos años este consistorio organizaba una comida a la que llegaron a asistir hasta 700 comensales, con la excusa de promocionar el municipio a través de su gastronomía. Para darle esplendor a la cena, el ayuntamiento se encargada de invitar a un buen número de famosos que luego salían en las fotografías acompañados del alcalde. Y allí acudían cada año, entre otros, artistas como Marujita Díaz, Lina Morgan, José Manuel Parada o Raúl Sender, por citar algunas ejemplos.

Año a año, el acto fue acumulando caspa hasta que el eterno alcalde Pedro Fernández Montes perdió el sillón municipal y el nuevo primer edil, José Ortiz, decidió dar por finalizado este dispendio y acabó con una fiesta donde acudía más gente de la propia provincia de Málaga que de otros lugares a los que debería haber ido destinada la promoción turística del municipio. Estas cosas suelen ocurrir. Hay una anécdota magnífica de la que fuera alcaldesa de Málaga, Celia Villalobos, en una cena de gala que organizó durante su mandato en la Word Travel Market de Londres. Cuando Villalobos llegó al recinto y se sentó en la mesa comentó a los comensales: "Bien pensado, todos los que estamos aquí podíamos haber quedado a cenar en Málaga". Lo dijo tras descubrir que la mayoría de los invitados eran de la ciudad, cuando el supuesto acto iba destinado a la promoción de Málaga en los mercados internacionales.

Lo que costaba fue uno de los grandes misterios de las arcas públicas de Torremolinos

Lo que costaba la cena del pescaíto en Fitur fue durante muchos años uno de los grandes misterios de las arcas públicas de este ayuntamiento. Uno de ellos, para ser precisos. Pero hete aquí que parece ser que el nuevo equipo de gobierno de la localidad empieza a descubrir los motivos de tan escasa transparencia. El Ayuntamiento de Torremolinos ha decidido trasladar a la Fiscalía la presunta financiación encubierta de esta cuchipanda. Dicen que se hacía a través de subvenciones que el propio consistorio realizaba al Centro de Iniciativas Turísticas de la localidad, sin que estuvieran sujetas a una solicitud, un presupuesto o una memoria de actuación. A través de este centro, registrado como asociación sin ánimo de lucro, podían esquivar los controles a los que están sometidas las administraciones públicas, según se afirma en la documentación entregada al ministerio público.

Con todo, el misterio del coste de las cenas se mantendrá en el tiempo. La primera teniente de alcalde de Torremolinos, Maribel Tocón, ha sido categórica: "Nunca sabremos lo que de verdad nos costaba a todos los torremolinenses la cena del pescaíto". Otro misterio sí parece resuelto, el de la presencia de artistas en la cuchipanda. Una parte sustancial de la subvención que recibía el Centro de Iniciativas Turísticas para este acto iba destinada a una agencia que pagaba a los famosos por asistencia y que llegaron a ser 49 en el último año en que se celebró el evento. O sea, que además de comer gratis cobraran por su asistencia. Resulta curiosa la historia, sobre todo después de tantos años alardeando de que los famosos acudían al evento por su propio interés en apoyar a Torremolinos.

Una vez que acaba la temporada turística alta, los ayuntamientos se preparan de nuevo para Fitur, esa feria en la que todos dicen que hay que estar, pero que todos reconocen que no saben muy bien para qué. Ahora, tras la crisis, parece que se ha racionalizado un poco, pero hubo años en que la fortaleza de la propuesta turística de cada comunidad o cada municipio se medía por el número de metros cuadrados de exposición en la feria y por el número de concejales o responsables políticos que acudían. Cuantos más mejor, de ambas cosas. "Hay cosas absurdas", llegó a decir un consejero de Turismo de la Junta en una entrevista con motivo de Fitur, "como llegar a la feria y encontrarte al 80% de los concejales de una provincia, ¿qué pintan allí"? Fue José Hurtado, el andalucista que dirigió este departamento en la etapa de gobierno de coalición del PA con el PSOE y cuyo partido predicó con el ejemplo pidiendo que no acudiera el presidente de la Junta a los actos de Fitur. Claro que, en su caso, el motivo era más prosaico: que no les restara protagonismo a ellos.

La crisis ha acabado con la mayoría de las cuchipandas pagadas con dinero de todos, que ahora tienen muy mala prensa. Ya no hay, afortunadamente, comilonas como las de antes. Una de las pocas cosas positivas que nos ha traído la tiesura de las arcas públicas es una mirada menos distraída por parte de los ciudadanos frente a los dispendios públicos. Es como si el dinero de todos fuera más de todos ahora -que tenemos menos- que antes, cuando lo más importante de cualquier iniciativa pública era lo mucho que nos iba a costar a los ciudadanos pagarla.

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