Los chatarreros desmantelan Atarazanas sin permiso ni control

  • En pocas horas varias decenas de personas se llevaron todo lo que encontraron a su paso en el interior del edificio · La Policía Local ha tenido que vigilar el edificio toda la noche

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Apenas tardaron unas horas en desmantelar lo poco que los comerciantes del mercado de Atarazanas de la capital se habían dejado en sus antiguos puestos al mudarse al zoco provisional. Los chatarreros se pusieron ayer las botas sin que nadie reparara en ellos. No tenían permiso del Ayuntamiento de Málaga ni del Ministerio de Fomento, pero eso no impidió que decenas de personas camparan a sus anchas por el histórico edificio del siglo XIX, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), llevándose todo lo que encontraron a su paso.

Entraron forzando los candados de algunas de las puertas metálicas que dan acceso al mercado, e incluso llegaron a llevarse parte de una de ellas. Hombres, mujeres y hasta menores participaron en este mercadillo de chatarra sin ningún tipo de control.

El zoco, clausurado hace sólo una semana para su rehabilitación, fue durante todo el día un hervidero de idas y venidas de varios grupos de chatarreros empeñados en buscar todo lo que tuviera algo de valor. Cualquier resto u objeto valía. Cables, barras de aluminio, cobre, fregaderos y hasta neveras de los antiguos puestos eran cargados a plena luz del día en las furgonetas que había aparcadas en doble fila en el entorno del mercado central.

Pocos querían hablar. Todos tenían prisa por hacerse con las mejores chatarras que luego venderían a buen precio en las traperías de la ciudad. El afán por conseguir los mejores restos era tal que incluso hubo varias peleas entre los chatarreros que se dieron cita en Atarazanas.

Lo preocupante es que, mientras esto ocurría, nadie vigilaba el interior del edificio para impedir que la estructura protegida fuera dañada. "La Policía ha pasado varias veces por aquí y no nos han dicho nada", contó ayer a este periódico una de las personas que participaron en el desmantelamiento del mercado.

El Ayuntamiento de Málaga aseguró desconocer la situación hasta ayer por la tarde, a pesar de que los chatarreros llevaban varios días entrando con total normalidad al mercado en busca de cualquier cosa que luego pudieran vender. La concejal de Comercio, Purificación Pineda, acudió a última hora de ayer al mercado, aunque ya poco se podía hacer.

"Parece que sólo se han llevado los restos de los puestos que habían dejado los comerciantes y en principio no parece que se hayan producido daños en la estructura del edificio", confirmó la edil, que dio por controlado el asunto.

Varias patrullas de la Policía Local se desplazaron hasta allí cuando conocieron los hechos y durante toda la noche han sido los encargados de vigilar que nadie entrara en el mercado. Y allí seguirán, al menos, hasta que el Consistorio malagueño entregue a lo largo del día de hoy las llaves del zoco a la empresa Sacyr que será la que lleve a cabo las obras de rehabilitación durante los próximos 18 meses.

El Ministerio de Fomento se desvinculó de lo sucedido y, según señalaron las fuentes consultadas, "todo lo que ha ocurrido antes de hoy en el mercado no es nuestra responsabilidad". A partir de hoy, sin embargo, aseguraron que la empresa adjudicataria pondrá "los dispositivos de seguridad necesarios que garanticen la protección del edificio mientras duren las obras".

Hasta la Junta de Andalucía tomará cartas en el asunto. El delegado provincial de Cultura, Francisco López, anunció que enviará hoy a un inspector que verifique "cualquier posible afección que se haya podido producir en el BIC". Si es así, advirtió de que se tomarán las medidas oportunas. Aunque tal vez ya sea tarde.

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