"La ciudad antigua de Marbella es de las más bellas del Mediterráneo"

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Casco antiguo

Malagueño de nacimiento y marbellí de adopción -lleva residiendo en la ciudad desde 1964-, Rafael de la Fuente fue testigo de los años de oro del turismo de la jet como director de Los Monteros y del Don Carlos, y después de conocer muchos de los puntos del globo terráqueo, se queda con la Costa del Sol como lugar de residencia.

Quedamos con De la Fuente, ex director de la Escuela de Hostelería de La Cónsula ("lo que supuso para mí un brillante final de actividad profesional", explica) en la entrada del casco antiguo de Marbella. "Aquí hay muchos rincones hermosos", adelanta, antes de decidirse por la fachada principal de la iglesia de la Encarnación, el templo principal de Marbella. "La ciudad antigua de Marbella es una de las mejor conservadas del litoral mediterráneo", afirma. Se decanta por esta fachada y elige hacerse la foto cerca de las columnas. "Para mí tienen especial simbolismo". "La columna es un elemento presente tanto en las grandes arquitecturas como religiones. E incluso hubo grandes místicos que fueron más allá y vivían sobre las columnas". Al margen de este aspecto, lo cierto es que su afición viene de mucho antes: "En muchas de las fotografías que tengo en casa siempre hay una columna: ya sea en un templete neoclásico de la escuela de David Niven o en el Panteón de Roma, donde tengo una bonita foto familiar. Me faltaba una imagen similar en mi pueblo", añade con su perenne sonrisa.

-¿Qué tiene de especial este rincón?

-No es sólo que la ciudad vieja de Marbella sea una de las más bellas del Mediterráneo, sino que además está muy bien conservada, lo cual no ocurre en otros lugares donde la presión de las construcciones turísticas se ha llevado por delante auténticas joyas. Además, el grado de respeto hacia el patrimonio es muy bueno. Esta iglesia, junto con las del resto del municipio, han marcado hitos tanto en mi vida como en la de amigos que viven en la ciudad.

-¿Qué conservan los lugareños de la Marbella antigua?

-En Andalucía pasa un poco como en Inglaterra: tenemos una personalidad muy marcada, aunque vivamos fuera de nuestra tierra muchos años. Los andaluces somos antiguas culturas muy marcadas y potentes. Admiro profundamente a mis amigos y a la gente de Marbella, porque en una de las ciudades que más vertiginosamente ha crecido, y que más se ha transformado, el turismo tiene esa capacidad. Pero aquí no se ha transformado el paisaje humano: su filosofía se mantiene, y es perfectamente compatible con los tiempos modernos y con la propia evolución que ha tenido el país. La forma de entender la vida, tan especial, perfectamente compatible con una sociedad muy avanzada y dinámica, sigue hacia delante de generación en generación. Afortunadamente la gente no ha cambiado.

-¿Por qué sigue siendo atractiva esta ciudad?

-A muchos les ha pasado como a mí. Marbella ofrece un conjunto de ventajas único en muchos aspectos. Y cuando vimos que eso podía peligrar, en una época tan dura como el gilismo, había dos caminos: o alejarte porque la situación era terrible, o luchar por la ciudad. Nosotros tomamos esa segunda opción.

-¿Cómo define el futuro turístico de Marbella?

-Una de mis oraciones es para que el PGOU llegue a buen puerto y no cree problemas complejos para Marbella y para España. De todos modos, hay optimismo total. Lo que lo justifica empíricamente es que, con la cantidad de barbaridades que se han cometido durante década y media, con asignaturas pendientes como el saneamiento; con falta de seguridad a lo largo de toda la costa española… Si a pesar de todo eso estamos donde estamos, esta ciudad aguanta lo que le echen. El mismo emplazamiento de la ciudad la hace única e irrepetible. Con hacer las cosas razonablemente bien, el futuro de Marbella puede oscurecer incluso la época gloriosa de mediados de los 60 hasta finales de los 80. Un futuro que será no brillante sino deslumbrante. Y la ciudad se lo merece.

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