Los cofrades inician la Cuaresma mirando al cielo

  • La meteorología marcó la primera procesión · Se pudo ver a la Esperanza en su Gran Amor con una banda de música

La débil lluvia y el cielo encapotado hacían presagiar lo peor. Pero al final las nubes tuvieron clemencia con los cofrades y la primera procesión de la Cuaresma se pudo poner en la calle. Las puertas de San Pablo se abrieron para que saliera el Cristo de la Esperanza en su Gran Amor y así presidir el vía crucis oficial de la Agrupación de Cofradías. Diez años atrás, el Domingo de Ramos de 1999, este crucificado de Luis Álvarez Duarte salía entronizado por primera vez.

Minutos antes de la hora prevista para el comienzo de la procesión, la Plaza de San Pablo estaba desierta. Dos niños jugaban a la pelota. Conforme se acercaba la hora, el público crecía, aunque no alcanzó un número muy amplio hasta después del acto religioso de la Catedral. A pesar de la incertidumbre del tiempo, a las 18:30 -con puntualidad inglesa- la cruz guía de la hermandad de la Salud cruzaba el dintel de las puertas del templo.

Formaba el cortejo una representación del las cofradías agrupadas (dos hermanos por corporación), una treintena de hermanos de la cofradía anfitriona, todos con cirios, y la junta de gobierno de la Agrupación de Cofradías.

Y por último la imagen. Lentamente y con menos dificultad que en la salida de su estación de penitencia, el Cristo salió de la parroquia trinitaria. Le acompañó la capilla musical de la Expiración que tocó a la salida Saetas del Silencio.

El Cristo fue portado sobre la estructura de la Agrupación, anteriormente utilizada por la Redención y la Exaltación también en el vía crucis. Para esta ocasión el armazón fue cubierto por unos faldones negros y se le incorporó una campana al cajillo. Igualmente un exorno floral. En este caso se apostó por un friso compuesto de claveles y rosas rojas, siemprevivas moradas, helechos y pilistras combinadas con espino.

En la Catedral, el rezo del vía crucis (con las estaciones propuestas por Juan Pablo II) se realizó sin detener la marcha. El objetivo era que fuese más dinámico. A su término, gran parte de la Málaga cofrade esperaba en el Patio de los Naranjos, como suele ocurrir cada primer viernes de Cuaresma. De vuelta, se pudo contemplar una estampa inédita, además del regreso a La Trinidad, la primera vez desde que este acto se institucionalizó. El Cristo de la Esperanza en su Gran Amor a los sones de una banda de música, Trinidad Sinfónica. La Salud apuesta siempre por cornetas o agrupación para el acompañamiento de su titular cristífero, como saldrá el Domingo de Ramos.

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