Al colegio ahora no falta nadie

  • La Palmilla es el distrito donde más baja el absentismo· Quien no va a clase no participa en el fútbol, el flamenco o el boxeo que imparten los propios vecinos

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Hace 10 años hubiera sido impensable. Que La Palmilla, con un 70 por ciento de población gitana y más de un 15 de inmigrantes, fuera el barrio de Málaga donde más se reduce el absentismo escolar, con un bajón del 23 por ciento en un año. Que un ex drogadicto y ex presidiario, hijo del patriarca del clan más influyente de la barriada, Los Charros, se levantara todos los días a las siete de la mañana para recoger casa por casa a los niños y llevarlos al colegio y que también imparte el taller de boxeo. "Quien no va a clase o va, pero se porta mal, no viene a boxeo". Impensable, que los vecinos del barrio crearan una escuela deportiva y entraran en los colegios para comprobar si todos los chicos están cumpliendo. "El que no esté, no juega el partido de fútbol el domingo".

Mucho menos, que a través de talleres de cante y baile flamenco, de guitarra y percusión, impartidos por los propios vecinos, a los que les sobra el arte, se consiguiera movilizar a los pequeños para que les merezca la pena no saltarse ni el recreo. Y no sólo eso, los chicos de flamenco ya han actuado en el Teatro Cervantes y en varios programas de televisión.

Esta barriada, considerada durante años el núcleo más conflictivo y marginal de la capital, una bomba de relojería, está inmersa en un movimiento nacido desde dentro y que ya no para nadie.

En esta particular revolución tiene mucho que decir el Ayuntamiento, que ha creído en ella y ha facilitado algunas herramientas, como el campo de fútbol de césped, el espacio para levantar las escuelas deportivas o la rehabilitación del antiguo colegio 26 de febrero, donde se imparten los talleres. Todo de forma voluntaria y gratuita (en una zona donde no sobran los recursos) por parte de los vecinos. Hasta la merienda que los pequeños se toman cada tarde la ceden completamente gratis las tiendas de la zona. Los bocadillos los prepara Ana, una mujer gitana de 29 años, que está decidida a luchar con uñas y dientes por un cambio radical entre los suyos, "para que tengan más oportunidades".

Detrás de todo este movimiento también está el empuje de El culto, la iglesia evangélica que ha encarrilado muchas vidas en el seno de La Palmilla.

Así lo vivió Jesús Rodríguez, al que todo el mundo conoce como Sule y que hoy es el entrenador de boxeo junto a Francisco José. "Yo he salido de todo con la ayuda de Dios", dice, mientras le comenta a un chico: "Hoy no has ido al colegio, como faltes también mañana, olvídate de venir en una temporada". Los niños y adolescentes abarrotan el gimnasio y restan todas esas horas a las que antes pasaban en la calle.

Pero la auténtica revolución se genera al otro lado del pasillo. Suena la guitarra, el cajón y el cante. Vibra la bulería y repican las palmas. Juan Amador es el alma del taller de baile y cante flamenco. Tiene una energía que avanza como una apisonadora y la autoridad que le dan sus tablas de artista. Ha actuado con los más grandes, con los Ketama, con Peret, incluso con Madonna. Ahora, tras lanzar a grupos como Las Chuches o Los Limpiabotas, está convencido de que debe echar toda la carne en el asador por el futuro artístico y académico de su barriada.

Entrar en su aula es vivir una experiencia mágica: las palmas, la guitarra, el baile (sin palabras deja a todos José Miguel Santiago, de 11 años) y el cajón. La atmósfera creada parece única e irrepetible. En el taller está Jesús Rodríguez Ternibén (juventud en caló), un niño de 10 años que canta rap aflamencado y al que se une la voz imprescindible, a sus 9 años, de Evaristo Fajardo El Turista. El nombre artístico lo comparte con su hermana Indara, también rubia de ojos claros y que ya ha compuesto sus temas, que interpreta como nadie: "Enamorada buscando y buscando en mi amor para tenerte, tú sabes que te quiero y no quiero perderte", dice el estribillo. Sólo ahora está recibiendo clases.

Al ruido se unen las Gipsy Meetting, que bailan con salero El tiquitán, tema compuesto por Amador, El pescador de estrellas, que tiene todas los elementos para arrasar en la radio este verano. Son Marina, Encarni, Magdalena, Zaira, Shakira y Anais. "Todos son gitanos, pero si algún castellanillo quiere venir aquí no se le va a discriminar", dice Amador.

Todo esta sinergia se repite cada tarde en el 26 de febrero. Precisamente, el colegio que dirigió durante décadas la actual concejala del distrito, Ángeles Arroyo, que también ha creído en ellos. Detrás de todo y como artífice indiscutible despunta el director de los servicios sociales, Juan Manuel García. Él también se crió en La Palmilla.

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