Discapacidad

"¿Dónde lo colocamos?"

  • Después de acompañarme hacia la zona accesible para entrar a Ikea, los trabajadores le preguntan a mi acompañante qué hacen conmigo l El respeto no tiene nada que ver con que se conozca la realidad de una discapacidad l Nadie más debería sentir que lo tratan como a un mueble

JAMÁS me hubiera imaginarme que Ikea provocase tantos efectos en una población. Y es que realmente los estudios sociológicos ponen de manifiesto conductas de los ciudadanos para con los demás.

Particularmente, el paso del tiempo me ha demostrado que las personas, por más que aprendamos, solemos actuar por instintos.

Es curioso. Después de hacer varias peripecias para entrar en un establecimiento y, tras comprobar que existen las ayudas técnicas necesarias para acceder al recinto, me llevo una sorpresa que hace tiempo que no recibía.

Dos trabajadores del centro comercial nos acompañaron por la ruta accesible de forma muy amable. Pero cuando llegamos a la ubicación próxima y después de no dirigirse a mí en todo el proceso, debo reconocer que bordaron la situación.

Muy serios, se dirigen a la persona que me acompaña y le preguntan, literalmente: "¿Dónde lo colocamos?" .

Por más indignación que nos invadió, no pudimos evitar la carcajada. Los señores, con la mejor de las intenciones y, sorprendidos por nuestras risas, no tuvieron más remedio que mirarse entre ellos con dudas y perplejidad queriendo pensar que algo se les debería haber pasado.

En ese momento, y aunque las risas escondían un malestar impresionante, recordé frases que sin el mayor perjuicio, como fuego se habían grabado en mi memoria.

Una noche, y cuando aún llevaba melena, estando en la feria de nuestra ciudad con unos amigos, se acercaron dos señoras mayores y con una voz desaprobadora y con cierto cariz de reprimenda le espetaron a mis amigos: "¿Cómo se os ocurre darle al niño de beber, estando como está?". Increíble, pero cierto.

Por más barreras que se eliminen, por más actuaciones que se realicen a favor de las personas con discapacidad, o mejor dicho, por más actuaciones que se hagan para que las personas sin discapacidad comprendan que no están solos en el mundo, seguiremos luchando contra la incomprensión de quien no conoce las circunstancias específicas de cada individuo.

Pero el respeto nada tiene que ver con el conocimiento de cada situación. Yo, no conozco nada de las normas de protocolo previstas para un almuerzo, y no se me ocurre comer con las manos.

Para que nadie se sienta que lo tratan como a un mueble o que lo van colocando dependiendo de cuanto ocupen, las personas deben denunciar las injusticias.

Y los que tienen dudas de cómo actuar ante lo desconocido, simplemente que se relajen, que no nos comemos a nadie, y que pregunten, que la mayoría de nosotros vamos a intentar ayudarlos en todo lo que podamos. Sin prejuicios, ni barreras mentales.

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