Los comerciantes sufren los actos vandálicos de una decena de 'grafiteros'

  • Aehma estudia presentarse como acusación y Fecoma solicita que los autores de las pintadas sean condenados con servicios a la comunidad que impliquen la limpieza de fachadas y establecimientos

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La captura del grafitero apodado Flor ha sido acogida con gran alivio por los comerciantes de la capital. Las fachadas de sus negocios y el mobiliario urbano eran los objetivos prioritarios de este joven al que adjudican más de un centenar de pintadas. Unos actos vandálicos que rompían la estética de los comercios y cuya limpieza engrosaba las cuentas de gastos de los establecimientos. Pero la amenaza de los grafiteros es más amplia.

Las asociaciones de comerciantes estiman que sus afiliados de la capital sufren la acción de una decena de grafiteros y se ponen al servicio de las fuerzas de seguridad para atajar esta problemática, sopesando la posibilidad de personarse como acusación particular en los procesos judiciales abiertos por estos hechos.

El presidente del Centro Histórico y de la Asociación de Empresarios Hosteleros de Málaga (Aehma), Rafael Prado, manifestó que desde hace año y medio viene denunciando la acción de estos jóvenes a través de escritos y peticiones públicas. Según estima, "en la actualidad existen una decena de grafiteros que realizan pintadas en comercios de la capital. Flor era uno de ellos, pero hay más, hay otro que firma como Bunker que lleva desde hace tiempo actuando en fachadas y negocios del centro".

El presidente de la Federación de Comerciantes de Málaga (Fecoma), Enrique Gil, define la situación como "una auténtica plaga", un término en el que también coincide Prado, y mostró su alivio por la captura de Flor. Éste alertó de que los comercios son solo uno de los objetivos de estos jóvenes, ya que también sufren sus actos vandálicos viviendas e iglesias. Rafael Prado explicó que ni los edificios históricos se salvan y animó a darse un paseo por los exteriores del Palacio Episcopal.

Ambos destacaron el perjuicio económico que supone para los comerciantes las pintadas de los grafiteros, ya que suponen un gasto constante en limpieza. "Soy propietario de un negocio con tres escaparates y todos están pintados. Al principio, pagábamos su limpieza; después, destinábamos a ellos los propios recursos humanos del comercio; y finalmente, los hemos dejado así", explica Gil, que aseguró que "cuanto antes aseas la fachada, antes la ensucian con sus dibujos".

La cuestión económica es un gran problema para los comerciantes y empresarios de hostelería, pero también destacaron el perjuicio estético que las pintadas generan, algo que consideran un handicap más en su lucha comercial contra las grandes superficies.

El presidente de Aehma manifestó que los servicios jurídicos de la asociación valorarán la posibilidad de personarse como acusación particular en los casos en los que se atrape a los grafiteros. "Estamos dispuestos a colaborar con las autoridades en todo lo que podamos para ayudar a identificar a estas personas y que reciban el castigo merecido".

Asimismo, sobre esta cuestión, Enrique Gil consideró que, "aunque evidentemente no se les va a enviar a la cárcel, se les podía aplicar servicios a la comunidad que serían la limpieza de sus pintadas".

La Policía Local de Málaga capturó a Flor, al que se le imputan un centenar de grafitis en la capital, hace al menos dos semanas y ya ha remitido un informe a la autoridad judicial, que ahora deberá decidir que medida le aplica.

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