El complejo encaje de la nueva Alameda

  • La posibilidad de que coincidan al mismo tiempo las tres fases de la obra y con empresas distintas complica la operación

El retraso de los trabajos del Metro en el tramo Guadalmedina-Atarazanas tendrá efectos directos sobre el proyecto de semipetonalización de la Alameda Principal. Una actuación de por sí sensible, dada su ubicación en el escenario central de la capital y la necesidad de coordinar las obras con el tráfico que aún discurre por este eje, pasa a convertirse en un puzzle en el que el encaje de piezas se complica. El reto al que se enfrentan los técnicos de la Gerencia de Urbanismo empiece a ser mayúsculo.

La hoja de ruta inicial partía de la premisa de que cada una de las tres fases en las que está dividida la actuación (correspondientes a los ejes norte, central y sur) se irían complementando, de manera que el desarrollo sobre el terreno no coincidiese en el tiempo en todas ellas. Sin embargo, la es hipótesis de que acaben solapándose empieza a tomar forma en la mente de los técnicos. Y a ello contribuye el que la ejecución del tajo del suburbano, como ya admite oficialmente la Agencia de Obra Pública de la Junta de Andalucía, aplace a la última parte del año la pavimentación con la que se cerrarán las zanjas ahora abiertas y necesaria para acometer la reurbanización de esa parte de la Alameda.

Es decir, que en el mejor de los casos, y siempre que no haya nuevo retraso, no será hasta septiembre cuando la UTE adjudicataria de este tramo, Acciona-Sando, empezará con esa fase de la infraestructura entre la Delegación del Gobierno y la calle Ordóñez, dejando para diciembre el resto del espacio entre Ordóñez y el puente de Tetuán.

Los meses en los que podrían arrancar los trabajos en esa parte del eje podrían coincidir con la parte final de las actuaciones en el primero de los escenarios de la Alameda que se va a ver afectado por el proyecto de semipetonalización: el central. Con la obra ya adjudicada, a la empresa Verosa, el compromiso municipal es que los trabajos arranquen tras Semana Santa. A partir de ahí la oferta de la firma contratada es de seis meses. Pero desde el propio Ayuntamiento advierten de que puede tratarse de una estimación optimista.

Más aún ante la necesidad de profundizar en el terreno en esta parte para cambiar una canalización importante y la posibilidad de que en esa fase puedan aparecer algunos restos del fuerte de San Lorenzo. Ese supuesto, y el papel que acabe jugando la Consejería de Cultura ante los trabajos en el subsuelo, es la determinación final de los plazos de obra. Lo que esperan en el seno de Urbanismo es que los hallazgos del fuerte, en caso de encontrarse, estén bastante deteriorados como consecuencia de la instalación de la canalización preexistente.

Actualmente la Gerencia de Urbanismo analiza las 21 ofertas presentadas para acometer la reurbanización del lateral sur, el más ambicioso desde el punto de vista económico, ya que el valor inicial alcanza los 4,3 millones de euros. La posibilidad cierta de que esta parte de los trabajos sean contratados a una empresa que no sea mi Verosa ni Acciona-Sando añadiría un elemento más de distorsión al desarrollo de las operaciones, ante la necesidad de tener que coordinar las actuaciones entre tres actores diferentes en un mismo escenario urbano.

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