La condena, el dolor y el miedo también son musulmanesUnidos contra el terror

  • La oración del viernes se convierte en la mezquita de Málaga en un símbolo del rechazo a la violencia y un llamamiento a la unidad para luchar contra el terrorismo yihadistal Málaga se une al dolor de Cataluña y traslada su solidaridad y condolencias a las víctimas del atentado

Frente a cientos de fieles, investido de la autoridad que significa dirigir el rezo del viernes, el imán Omar el Farouk habló ayer desde el mihrab a los cientos de fieles congregados en la mezquita Al Ándalus de Málaga de dolor, paz, respeto y convivencia en un sermón en el que llamó a "luchar conjuntamente" contra el terrorismo y sus "despiadados y miserables" ataques en nombre de una "idea distorsionada" del islam.

Junto a la condena del ataque y la solidaridad "incondicional" con las víctimas, el imán de la que es una de las mezquitas más grandes de Europa subrayó que el islam es "una religión de convivencia y paz", "de justicia, seguridad y estabilidad", en la que no tienen cabida "descerebrados" que hablan en nombre de la religión "pero no tienen ni idea de qué es".

"Los terroristas no son musulmanes. Jamás serán musulmanes", subrayó el imánLa comunidad reconoce que tiene miedo por la violencia y por los prejuicios

Omar el Farouk tenía previsto centrar su sermón de ayer en el peregrinaje, un pilar del islam que cada musulmán debe intentar cumplir al menos una vez en su vida, sin embargo, tras conocer los ataques terroristas en Barcelona y Cambrils preparó una nueva intervención dirigida a condenar los ataques, pero también enfatizar que la violencia no tiene ni cabida ni sustento en el islam. "Los terroristas que han cometido los ataques de Barcelona no son musulmanes. Jamás serán musulmanes".

"Todos los seres humanos tienen la misma condición, son iguales ante Dios, al margen de su procedencia y de sus diferentes credos. Reconocemos la diversidad", precisó para recordar que también los musulmanes son víctimas del terrorismo yihadista. "Estamos en el mismo barco. Somos víctimas y tenemos que aunar esfuerzos y luchar conjuntamente contra la barbarie".

El imán invocó la necesidad de recuperar la imagen pública del islam como religión "de paz y humanidad, porque queremos la paz y la convivencia". Afirmó que la seguridad es una gracia de Dios que Alá ha concedido al ser humano". "Cometer actos de barbarie en nombre del islam no tiene nada que ver con el islam".

La mezquita de Málaga reúne cada viernes en torno a 1.200 fieles para seguir uno de los principales rezos de la semana. Ayer, sin embargo, eran menos. Hassan Roudani, responsable de las relaciones públicas de la institución, reconocía que existe mucha "inquietud, preocupación e incertidumbre" en una comunidad que acaba siendo víctima directa, pero también colateral de los atentados. "Hay miedo", admitía Roudani. Hay miedo a los atentados, pero también a los prejuicios, a ser señalados y a ser increpados. Ayer mismo, un sujeto irrumpió en el patio exterior de la mezquita Al Ándalus para proferir insultos contra los musulmanes. Aunque el asunto no fue a más, los responsables de la institución optaron instar seguridad policial. "Los atentados crean miedo y distorsionan la convivencia".

Por un lado está el miedo que inocula el terrorismo. Hafid lo ha reconocido en los atentados de Barcelona. Parisino de vacaciones en Málaga afirmaba ayer, al término del rezo del viernes al que había acudido con sus dos hijos, que identificó en las primeras imágenes que llegaban de los ataques en Las Ramblas y Cambrils el mismo pavor que conoció en el 13 de noviembre de 2015 en las inmediaciones de la discoteca Bataclan de París. Conductor de vehículos de lujo, todavía no ha podido desprenderse de aquel terror impreso en las caras de las personas que lo abordaban para pedirle que los alejara del distrito XI de París.

Pero también está el miedo al recelo, la desconfianza y las suspicacias. "Yo soy musulmán, no soy terrorista". Un joven español converso advertía ayer del hartazgo de tener que llevar sobre sus convicciones la losa de los prejuicios, mientras que un musulmán de edad venerable y barba blanca lamentaba la escasa visibilidad social de una comunidad que solo es señalada en las tragedias. "Nos gustaría que algún día nos llamara el alcalde para conocer cómo somos y cómo estamos", puntualizaba.

La comunidad musulmana tiene interés tanto en alejar los recelos, como en mostrar su dolor y rechazo. Este es uno de los motivos que les ha conducido a convocar para el próximo domingo, a las 11:00 de la mañana, en la plaza de España de Fuengirola una concentración de repulsa por los ataques de Barcelona a la que está previsto que asistan representantes de las iglesias cristiana y judía de la provincia de Málaga.

La feligresía de Málaga está compuesta por un crisol de nacionalidades, orígenes, idiomas e idiosincrasias con el islam como denominador común. Tanto es así que los rezos se realizan en árabe clásico pero con traducción simultánea al español para facilitar la comprensión a conversos, pero también a musulmanes españoles y de otras nacionalidades que no se manejan bien en árabe .

Justo al mediodía de ayer se hizo el silencio a las puertas de los ayuntamientos de la provincia de Málaga. Durante cinco minutos, según lo establecido por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), todas las corporaciones callaron para manifestar su dolor por las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils. A este gesto también se sumaron otras administraciones e instituciones. En espacios como el Museo Picasso Málaga, en la Diputación de Málaga o en otros lugares de la provincia malagueña también se expresaron el dolor, el enfado y la consternación.

En la capital, el silencio estuvo acompañado por la pieza El cant dels ocells (El canto de los pájaros), una canción popular catalana que representa un canto a la paz y la libertad, interpretada por el violín de Pau Casals. En la calle Larios se reunieron más de 300 personas que de manera espontánea quisieron unirse a este gesto. Algunos portando carteles que pedían la paz y la democracia ante el terror. Y en las escalinatas que llevan hasta el Consistorio se concentraron representantes de casi todas las administraciones y partidos políticos.

Al terminar los minutos de silencio, los presentes continuaron con un largo y potente aplauso, mientras los gestos de muchos mostraban verdadera emoción. Entre los representantes políticos que asistieron, se encontraban el subdelegado del Gobierno, Miguel Briones; el delegado del Gobierno andaluz, José Luis Ruiz Espejo; el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; el presidente del PP en Andalucía, Juan Manuel Moreno; el coordinador general de IULV-A, Antonio Maíllo; el parlamentario andaluz por Ciudadanos, Carlos Hernández; el portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Daniel Pérez, y el imán de la mezquita de Málaga, Cheij Omar El Farouk.

"Hoy [por ayer] todos somos Barcelona, todos somos barceloneses" manifestó De la Torre, a modo de identificarse con aquellos que están viviendo en primera persona las consecuencias del atentado. Además, tuvo palabras de agradecimiento para las más de 300 personas que se unieron a su silencio.Ahora, el objetivo es "demostrar que el miedo no se va a imponer en la sociedad española ni en el mundo" como dijo Briones, e insistió en que Málaga tiene unas medidas de seguridad establecidas confeccionadas bajo "todo lo que se puede hacer y más".

La petición de unidad de todos los partidos, administraciones y ciudadanos fue algo de lo más repetido entre los representantes presentes. El delegado del Gobierno andaluz alegó que es deber ahora mismo colaborar par a "desterrar el terrorismo definitivamente de nuestras vidas".

Por su parte, Moreno declaró su confianza en que la sociedad española está "dispuesta" a combatir y a ganar al terrorismo de manera democrática advirtiendo a quienes pretenden causar el terror de que "no van a vencernos nunca, que este país no dobla nunca la rodilla".

Maíllo también se sintió orgullo de la manera de actuar que ha tenido el pueblo, actuando de una manera "que demuestra que no va a vencer el odio que pretende que nos sintamos vencidos por él". A la unión también se refirió Hernández White. que dijo que ante un acto de este tipo "sólo cabe una palabra: unión de todos los grupos y partidos políticos y sociedad contra el terrorismo".

El portavoz del PSOE, Daniel Pérez, también mostró su repulsa aportando que "el miedo y el terror no pueden acabar con el sistema democrático que tiene este país; todos los demócratas tenemos que estar unidos ante una situación tan lamentable". También se unió la Catedral. A mediodía doblaron las campanas en señal de duelo y se ofreció la misa en memoria de las víctimas, con una oración especial por quienes sufren por los atentados, con una Eucaristía realizada por el obispo, Jesús Catalá.

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