El 70% de los conductores coge menos el coche por el alto precio del combustible

  • Expertos señalan que se comparte más el vehículo y que el paro deja a mucha gente en casa El consumo se desploma en toda España

Los bolsillos escasos o, directamente vacíos, y el precio del combustible por las nubes. Esa combinación está provocando que el 70% de los conductores malagueños haya reducido sus desplazamientos tanto por la provincia como en viajes a otros lugares. Así se refleja en una encuesta elaborada por el portal coches.net (uno de los líderes del sector con un tráfico de 4 millones de usuarios al mes). En ese documento se señala que el 98% de los encuestados malagueños cree que el precio del combustible es caro o muy caro -de hecho nadie considera que sea muy barato- y reconoce que están empleando todo tipo de trucos para que el contador de gasolina o diésel no dé tantos sustos.

Lógicamente, la primera opción para ahorrar es no coger el coche. No obstante, eso no es sencillo hasta el punto de que el 53% de los conductores señala que no puede dejar el coche y buscar otra alternativa más económica porque lo necesita. En cualquier caso, sí resulta curioso que un 15% afirma que está decidido a dejar el coche aparcado y buscarse la vida mediante otro medio y un 31% dice que se lo está planteando. Según esta encuesta, el 70% de los conductores que piensa abandonar el coche cree que lo mejor es comprarse una motocicleta, mientras que la bicicleta es la segunda preferencia. El transporte público queda relegado a la tercera opción.

Puestos a conducir toca resignarse y abonar los 1,4 euros por litro del gasóleo y la gasolina 95, los combustibles más habituales. ¿Qué se puede hacer en ese caso? Un 42% de los conductores explica que siempre compara el precio entre las diversas estaciones de servicio y un 37% lo hace algunas veces. La mayoría gasta entre 20 y 40 euros en repostar, aunque también hay un amplio porcentaje que llena el depósito en cada parada. El 84% de los conductores dice que está reduciendo la velocidad al volante para ahorrar combustible y, en caso de que se cambiara de vehículo, los híbridos están cogiendo protagonismo. Es, junto con el diésel, el tipo de coche que más demandaría ese potencial cliente, seguido del de gasolina y del eléctrico, que no acaba de levantar cabeza.

"El encarecimiento de los carburantes junto a las dificultades económicas por las que pasan miles de familias españolas, ha hecho que muchos conductores opten por dejar su vehículo aparcado en casa. Si se siguen produciendo subidas de precios, la previsión es que esta tendencia vaya al alza", señala Roger Gastó, director de coches.net. Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos (AEA), está de acuerdo en que el alto precio del combustible ha frenado el consumo, aunque también destaca que esa merma está directamente ligada a la crisis económica. "La gente que se ha quedado en el paro coge mucho menos el coche, pero no hemos detectado que haya un trasvase del vehículo privado al público", relata. Sí se ha producido, según este experto, un cambio de tendencia a la hora de viajar. Arnaldo resalta que "antes dos parejas se iban a la playa en dos coches y se veían allí, mientras que ahora van todos en uno y comparten gastos". Lo mismo está ocurriendo para ir a trabajar.

La caída del consumo de combustible es un hecho contrastado. Un reciente informe de la Comisión Nacional de Energía (CNE) cifraba ese descenso en el 6% en 2012 y lo calificó como "inaudito". A la par, los precios se incrementaron un 8%, disparándose principalmente entre agosto y septiembre del pasado año. Hay varios hechos a tener en cuenta. La propia CNE denuncia el llamado efecto lunes, por el cual las operadoras se ponen de acuerdo en rebajar los precios ese día e incrementarlos en las jornadas posteriores. Se da la circunstancia de que precisamente el lunes es el día que la Comisión Europea toma los datos de las gasolineras de toda Europa para hacer sus estadísticas, por lo que los precios en España siempre salen algo más baratos.

Otro aspecto es la presumible falta de competencia. Repsol, Cepsa y BP copan el 73% del mercado y nadie parece querer abaratar sus precios para robar clientes a otros. "No hay competencia ni entre las gasolineras que están unas enfrente de otras. Pedimos que haya una verdadera competencia porque estamos ante un oligopolio", denuncia Arnaldo.

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