La construcción, único sector afectado seriamente por la huelga del transporte

  • Los transportistas que aún estaban en huelga suspendieron ayer la protesta "porque hemos recibido infinidad de presiones" pero amenazan con otro paro "de los gordos" en próximas fechas· Más información: Economía, 48

La repercusión de la huelga del sector del transporte en la provincia, que ayer quedó desconvocada, sobre las principales fuentes de la economía malagueña, tales como la construcción y el comercio, y sobre los principales puntos de abastecimiento ciudadano (supermercados, mercados de abastos y gasolineras), se han suavizado. No obstante, los efectos del paro van a seguir notándolos las cientos de empresas dedicadas a la construcción, cuya situación no empezará a normalizarse al menos hasta dentro de un par de jornadas. Será en ese momento, según los responsables de la Asociación de Constructores y Promotores (ACP), cuando comenzará a enderezar el suministro de materiales a los tajos.

El levantamiento de la huelga fue recibida ayer con especial interés por el sector del ladrillo. El secretario general de la ACP, Juan Moreno, fue claro al asegurar que en la jornada de ayer, antes de que se conociese la buena nueva, algunas firmas tenían previsto presentar las primeras bajas de trabajadores, ante la imposibilidad de continuar en la tarea por falta de materiales. Tras el cambio de rumbo, y después de que el paro haya dejado sin suministro durante aproximadamente una semana al casi medio millar de sociedades constructoras, Moreno confió en que en un par de días se enderezará la situación.

"La huelga del transporte venía a poner la puntilla al sector ante la actual situación de crisis", expuso el representante de la ACP, quien fue categórico al asegurar que el sector pierde al mes un millar de empleos. "Hace unos meses teníamos unos cien mil trabajadores y ahora, la cifra ha caído a 85.000", sentenció.

Una de las obras más perjudicadas en los últimos días por la huelga de los transportistas ha sido la del Metro. En concreto, según expuso a este periódico el director del suburbano de Málaga, Enrique Urkijo, los trabajos de ejecución en el ramal de Carretera de Cádiz han estado paralizados durante seis días. "Todas las actividades relacionadas con el hormigón, ya sea el desarrollo de los muros pantalla, la instalación del dintel o la contrabóveda han quedado paradas, así como el traslado de la tierra que se extraía de los túneles", explicó.

Los transportistas que aún mantenían sus jornadas de paro decidieron ayer suspender temporalmente la huelga aunque, según Serafín Escalante, presidente de la Asociación Andaluza de Transportistas -perteneciente a Fenadismer-, "eso no quiere decir que la hayamos desconvocado porque no hemos llegado a ningún acuerdo con el Gobierno y queremos seguir negociando". Escalante señaló que si han suspendido las protestas ha sido "porque hemos recibido infinidad de presiones tanto por parte de las Administraciones como de los empresarios". También añadió que los conductores, en su mayoría autónomos, "están ahora peor que hace una semana porque al no trabajar no han ingresado nada, están siendo presionados y además no hemos logrado nada del Gobierno". En este contexto, Escalante ya adelanta que "en próximas fechas, cuando la situación sea límite, haremos una nueva huelga y esta vez va a ser gorda, con varias semanas de paro porque ya no podemos más".

No obstante, entre ayer y hoy todos los transportistas ya están trabajando, algo que suscribe tanto Escalante como Susana Rojas, gerente de la Federación Provincial del Transporte de Málaga (Fetrama) -organismo que no apoyaba la huelga-. Rojas afirmó ayer que a primeras horas de la mañana aún había un 10% de transportistas parados pero que ya se han reintegrado al trabajo. Aseguró que, pese al acuerdo alcanzado con el Gobierno, aún seguirán negociando para, por ejemplo, "pedir que no se den más tarjetas de transporte o que nos devuelvan más de los 405 euros actuales por camión y año en concepto de gasóleo profesional".

Vuelve la tranquilidad, aunque pueda ser temporal, y eso lo agradecen empresarios como Sergio Cuberos, propietario de la cadena de supermercados malagueña Maskom. Recuerda que los piquetes le destrozaron un camión en Estepa y que mantuvieron retenidos varias horas a empleados suyos en algunos municipios de la provincia. "Menos mal que ya habían descargado la mercancía e iban vacíos, porque si no hubiéramos tenido muchos problemas", afirma. Cuberos destaca que el abastecimiento prácticamente está cubierto y "sólo quedan por llegar algunas cosas puntuales como la leche de Galicia". Eso sí, Cuberos afirma que la escasez de verduras provocó, por ejemplo, que "el precio de los tomates o de los pimientos se incrementara un 30 y un 50% respectivamente", una situación que prevé "se normalice en los próximos días".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios