El consumidor paga 17 veces más por los limones de lo que valen en el campo

  • La patronal agraria Asaja solicita un cambio de la legislación actual para que los agricultores puedan al menos cubrir los costes y no se produzcan tales abusos en la comercialización

Cuando un consumidor acude a un supermercado o a una frutería a comprar frutas u hortalizas sólo ve el precio que tiene que pagar por esos productos en la caja sin cuestionarse, la mayoría de las veces, si son caros o baratos. Pero si pudiera compararlos con los precios que reciben los agricultores por cultivarlos, se daría cuenta de que la diferencia entre lo que valen en origen y en el destino de venta es abismal en algunos casos. Casi todos los productos hortofrutícolas han perdido valor en la última década, pero hay algunos especialmente flagrantes como los limones que cuestan 17 veces más en las estanterías de los establecimientos que en el campo.

La cuantía que recibe un agricultor por cultivar un kilo de limones hoy en día no supera los siete céntimos de euro. Un "disparate", según señaló ayer a este periódico el responsable de Frutas y Hortalizas de Asaja en Málaga, Benjamín Faulí, en comparación con los 120 céntimos con los que se venden en cualquier supermercado y que hace que al final "el agricultor esté regalando su trabajo mientras el beneficio se reparte entre las otras partes de la cadena". Los limones son, junto con otros productos, los llamados de saldo o de reclamo que se ofertan en los puntos de venta para atraer a los clientes "a costa de que los agricultores pierdan", criticó Faulí.

Lo mismo le pasa a las clementinas que junto con los limones son los productos más devaluados y que más diferencias de precios presentan en origen y destino. Casi 14 veces más cuesta un kilo de estos cítricos en los establecimientos que en el campo, lo que hace que la situación sea prácticamente insostenible para cada vez más productores. Menos llamativo es el caso del calabacín, aunque aún así se venden cinco veces más caro en los supermercados, según los datos de Asaja. No es una situación nueva. El técnico de la patronal agraria en Málaga señaló que los precios de frutas y hortalizas en origen llevan una década a la baja y "como mínimo han conseguido mantenerse en los niveles de hace 20 años".

Sin embargo, las cargas que actualmente tienen que soportar los agricultores para mantener sus cultivos no son las mismas y ahora cuesta entre y cuatro veces más producir cualquier producto, dijo Faulí. La única solución que podría paliar el desequilibrio existente en la balanza de la comercialización es, según Asaja, que se modifique la legislación agroalimentaria nacional y europea para que los agricultores "al menos puedan cubrir los costes y no se produzcan esos abusos en la cadena".

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